¡YO VOY!, ¿y tú? ( por Mª Luz Benedicto)

sábado, 25 septiembre , 2010 | Por | Categoria: Opinión

 

A lo largo de todo este periodo de larga y dura crisis, hemos tenido un gobierno (por cierto, socialista y obrero, según reza su nombre) que presumía insistentemente de no tomar medidas que afectaran a los derechos de los trabajadores, hasta que de repente nos llegó la traición.

Echando una mirada atrás en el tiempo, recordamos inmensas cantidades de recursos económicos públicos, aportados en su inmensa mayoría por las clases trabajadoras, puestos a disposición del salvamento del sector financiero y en muchos casos de grandes empresas. Es cierto que en todo este tiempo se ha manteniendo un cierto grado de protección al desempleo, el gobierno español y el de algunas autonomías han empleado parte de sus recursos públicos en incentivar la economía, y hasta fechas recientes no se habían producido reformas laborales o sociales que significaran pérdida de derechos para los trabajadores. Pero también, no es menos cierto que para hacer mantener esa posición al gobierno, los sindicatos y los trabajadores no hemos dejado de movilizarnos a lo largo de todo este tiempo, y advirtiendo, que en el momento se perjudicara un solo derecho de los trabajadores se convocaría una Huelga General.

El 2010 comenzó mal, muy mal, con drásticos recortes en los presupuestos, lo que ya venía indicando el cambio de rumbo en la gestión de cómo salir de la crisis y de quién pretendían que pagase la factura de una crisis que nosotros no hemos creado.

Poco más tarde, el gobierno da una nueva vuelta de tuerca con un plan de austeridad de más de 50.000 millones que cuestionaba el papel público para dinamizar la economía y generar empleo. A la vez que se proponían recortes en el sistema público de pensiones, cuestionando su viabilidad de forma injustificada y proponiendo alargar la edad de jubilación hasta los 67 años.

En mayo, vuelta de tuerca completa, el gobierno aprueba un plan de ajuste adicional que congela las pensiones, reduce los salarios a los empleados públicos, limita las prestaciones de los dependientes y reduce sanguinariamente la inversión pública tan necesaria para la reactivación de la economía.

Tan solo un mes mas tarde, la tuerca se pasa de rosca; después de asistir al fracaso del diálogo entre sindicatos y empresarios para pactar una reforma laboral, el gobierno legisla unilateralmente una Reforma Laboral injusta, innecesaria e inoportuna. Arremete con una reforma laboral facilitando y abaratando el despido (de forma drástica y generalizada para todos los trabajadores), amplía la capacidad arbitraria de los empresarios en las empresas para gestionar las relaciones laborales (para cambiar turnos, horarios…), cuestiona la validez de los convenios en las empresas (se podrán incumplir con facilidad), facilita los descuelgues salariales e incluso contempla la inaplicación salarial de los convenios, amplía el campo de acción de las ETTs a sectores de riesgo y a las Administraciones Públicas, y da vía libre para la privatización de la gestión de los desempleados, a través de las agencias privadas de colocación.

Y aún les ha parecido poco, cuando la tuerca está rota y la huelga convocada, que siguen atacando de nuevo con las pretensiones del gobierno de extender la edad de jubilación hasta los 67 años y alargar el período de cálculo para pegarle un buen tajo a las pensiones, pasando del pregonado diálogo social. Eso sí, son listos, aplazan su aprobación para después de la Huelga y no lo hacen en Julio como estaba previsto.

También alguna campana sueña respecto a las prestaciones por desempleo, y nosotros nos preguntamos ¿con qué nos sorprenderá de nuevo este gobierno?, ¿que nueva ocurrencia tendrá el gobierno para meter la mano en el bolsillo de los trabajadores? Y es que van dando palos de ciego y así nos va a todos.

En su servilismo a los poderes financieros, en su sumisión a las políticas que se marcan en Europa, por los intereses que no son precisamente los nuestros, no sabemos hasta dónde pueden llegar. Tenemos que decirles hasta aquí hemos llegado. Hay que pararles los pies. Tenemos que impedir que sigan adelante con las agresiones que llevan en cartera o de otras nuevas fruto de ocurrencias propias o ajenas.

Los trabajadores de la privada, los empleados públicos, los desempleados, los pensionistas, los estudiantes… la sociedad en su conjunto, estamos llamados el día 29 a decir al gobierno que no estamos de acuerdo con sus políticas, que rectifique la reforma laboral y exigir una salida justa de la crisis. Esto no puede ser, hay que pararles los pies. ¡Yo voy! ¿y tu?

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