
La Sala de Exposiciones ArTEsala acoge ARRAIGO::, una muestra colectiva de las artistas Paula García Tardío y Celia Gil Salillas, realizada en el marco de los Trabajos de Fin de Grado en Bellas Artes. A través de lenguajes escultóricos, pictóricos e instalativos, ambas propuestas reflexionan sobre la memoria, el territorio, la identidad y los vínculos emocionales con el lugar de origen.
La exposición reúne dos proyectos que, desde perspectivas distintas, dialogan en torno al concepto de arraigo como experiencia íntima y cultural.

«PUERTAS» – Celia Gil Salillas
En PUERTAS, Celia Gil Salillas convierte elementos cotidianos del entorno rural en dispositivos de memoria y observación. Inspirada en las puertas de la localidad zaragozana de Pedrola, la artista desarrolla una investigación visual sobre aquellos detalles que suelen pasar desapercibidos: pomos, cerraduras, mirillas, clavos o superficies erosionadas por el tiempo.
La exposición se compone de cuatro obras pictórico-escultóricas, un fotomontaje a tamaño real y una instalación de herrajes y accesorios intervenidos, donde el desgaste y las cicatrices materiales se transforman en símbolos de vida, abandono, prosperidad o decadencia.
Realizadas en técnica mixta mediante pintura acrílica, masillas, pigmentos y ceras, las piezas construyen una estética marcada por tonos terrosos, óxidos y ocres, reforzando la dimensión matérico-emocional de las obras. La propuesta de Gil Salillas pone en valor la capacidad de los objetos cotidianos para contener relatos personales y colectivos.

«Zazpi: Territorios de metal, madera y voz» – Paula García Tardío
En Zazpi, Paula García Tardío aborda la identidad vasca desde la distancia geográfica y emocional que supone residir en Teruel. La artista construye un recorrido sensorial donde el País Vasco aparece no como un imaginario estereotipado, sino como un entramado de memorias, sonidos y símbolos culturales.
La exposición articula tres dimensiones fundamentales. La primera se centra en la madera y el metal como materiales vinculados al eguzkilore, reinterpretando símbolos tradicionales mediante siete piezas escultóricas que evocan las singularidades de cada territorio. La segunda dimensión incorpora el sonido y la oralidad a través de los euskalkis, mostrando la riqueza fonética del euskera y su relación con el paisaje y la comunidad. Finalmente, la instalación inspirada en la barandilla de La Concha funciona como metáfora del desplazamiento, el desarraigo y la permanencia de la memoria.
A través de la escultura, la instalación y la fotografía, Zazpi propone una mirada contemporánea sobre la identidad cultural y la experiencia de pertenencia.

Una reflexión sobre memoria y territorio
::ARRAIGO:: plantea un diálogo entre dos artistas emergentes que exploran el vínculo con sus lugares de origen desde la materialidad, la observación y la experiencia personal. La muestra invita al espectador a reflexionar sobre aquello que permanece: los objetos, los símbolos, las voces y las huellas que construyen nuestra relación con el territorio y la memoria.






