
Las asociaciones empresariales turísticas del Maestrazgo, Sierra de Albarracín, Bajo Aragón y Matarraña han suscrito el «Manifiesto por la Economía Real de Teruel», un documento en el que reivindican el valor del tejido productivo autóctono y alertan sobre el «deterioro del clima social» provocado por la tramitación de macroproyectos eólicos y fotovoltaicos en la provincia.
Bajo el lema «Cuando el futuro de un territorio ya está en marcha», los firmantes defienden un modelo económico basado en la ganadería, la agricultura, el turismo rural, la hostelería y el comercio. Según sostienen, estas actividades han configurado una economía «diversa y arraigada» que ha logrado fijar población y preservar el paisaje a pesar de la «escasa inversión pública» y el aislamiento histórico de la zona.
Críticas a la «opacidad» y fractura social
El manifiesto pone el foco en el denominado Clúster Maestrazgo y otros proyectos similares como el Clúster Eliana, en la Sierra de Albarracín, y el Clúster del Matarraña, a los que acusan de situar al territorio en un «conflicto social» inédito que ha dividido a los pueblos y tensado las relaciones vecinales.
Asimismo, expresan su preocupación por las recientes informaciones sobre investigaciones judiciales relacionadas con estos proyectos y la empresa promotora, Forestalia. Para las entidades firmantes, estas noticias proyectan una «sombra de sospecha» que daña la reputación de las comarcas firmantes, cuya imagen turística se ha trabajado durante años.
«El desarrollo de un territorio no puede construirse sobre la desconfianza, la opacidad ni la confrontación social», reza el texto, insistiendo en que Teruel no necesita que se justifiquen proyectos controvertidos «como si fueran la única oportunidad de futuro».
Exigencias a las administraciones y patronales
El colectivo ha trasladado esta petición de forma directa a las organizaciones como CEOE y CEPYME y a través de esta nota a alcaldes y Gobierno de Aragón. A los representantes públicos les instan a dejar de ensalzar los proyectos externos como «inevitables» y a posicionarse del lado de los negocios locales que ya funcionan los doce meses del año.
Las entidades firmantes han sido tajantes al reclamar que el futuro de la provincia no se hipoteque a cambio de inversiones externas de dudosa transparencia. En su lugar, exigen a las administraciones que centren sus esfuerzos en la obtención de financiación pública y
transparente destinada a revertir la carencia histórica de servicios básicos en el medio rural, una de las principales barreras para el desarrollo del territorio.
Asimismo, el manifiesto reivindica un apoyo decidido al emprendimiento rural y, de forma muy especial, a las empresas, autónomos y proyectos familiares que ya existen y que «llevan años sosteniendo la economía local» sin necesidad de macroproyectos. Defienden que estas iniciativas son las que verdaderamente fijan población y mantienen vivos los pueblos durante los doce meses del año.
Finalmente, el texto lanza un mensaje directo a las cúpulas empresariales, señalando que el papel de las patronales no debe ser el de avalar proyectos que fracturan el tejido social y generan sombras de sospecha sobre su tramitación. Por el contrario, instan a estas organizaciones a ejercer una defensa activa de los pequeños empresarios y autónomos de la zona frente a modelos energéticos impuestos que ponen en riesgo la economía real y el patrimonio natural que los sustenta
El manifiesto concluye que el futuro de Teruel debe cimentarse «con el territorio y desde el territorio», advirtiendo que ningún proyecto energético debe imponerse a costa de fracturar socialmente las comarcas o poner en riesgo el medio natural que las sustenta.







