Castigo severo (Por Lucia Gómez)

martes, 24 mayo , 2011 | Por | Categoria: Opinión

Castigo severo: no hay otra forma de nombrar el mensaje claro y directo que los electores han dado al PSOE en estas elecciones en España, en Aragón y también en Teruel.

El vuelco electoral no deja la menor duda; se inicia un nuevo ciclo político con un dominio de la ideología conservadora. ¿Por qué están enfadados los ciudadanos con el PSOE? Es evidente que estas han sido unas elecciones municipales especiales: hemos llegado en crisis, con cambios en los principales candidatos y, en el último momento, el Movimiento 15 M (aunque creo que este activismo ciudadano no ha influido en los resultados y más bien inicia ahora un camino, espero que ilusionante).

Como en toda España, el PSOE aragonés ha sufrido las consecuencias de unas medidas ante la crisis económica cuestionadas por la población, pero las claves a este desastre electoral no están solo en la crisis económica, hay también factores locales que es obligado analizar. ¿Qué ha sucedido en Teruel? Me refiero a los resultados en la capital. ¿Cómo es posible que hayamos obtenido los peores resultados de nuestra historia democrática en la ciudad? Y la respuesta no puede ocultarse tras un genérico “la crisis a nivel nacional con la gente pasando dificultades nos ha castigado”. Esto y más cosas; porque los turolenses de Villarquemado, Alcorisa, Utrillas, Cedrillas, Alloza, Beceite, Mora, Rubielos, Calanda….También están en crisis y los de Monreal (ellos si saben de dificultades). La viven en sus familias, conocen de los recortes, escuchan la radio, leen los periódicos, ven la tele…. Y sin embargo, han seguido confiando en las candidaturas socialistas. Por lo tanto, algo más ha influido en esta derrota que no puede achacarse solo a la crisis y que ha hecho que el PSOE en la capital obtenga solo el 20,89% de los votos, perdiendo el 11% de sus apoyos ciudadanos. O lo que es lo mismo, que hayamos perdido la confianza de 1710 votantes (de 5170 a 3460) con respecto a las anteriores elecciones, marcando una distancia con el PP de 4472 votos, cuando en las elecciones municipales de 2007 se reducía a 739 votos.

Hemos hecho las cosas mal y no podemos buscar culpables fuera, sino en nuestra propia casa. Mientras los socialistas en la provincia se mantienen con un 29,89% de los votos frente al 34,56% del PP (en ambos porcentajes computando los datos de los respectivos partidos en la capital), en la ciudad el desplome es absoluto.

La inmensa mayoría de los votantes del PSOE en las elecciones municipales del 2007 no entendieron un acuerdo con el PAR que suponía entregar la alcaldía de la capital al partido que había obtenido menos concejales: siete frente a cuatro. El acuerdo generó incomprensión y malestar en el electorado y en la militancia socialista que, ante la falta de explicaciones políticas, asumió lo ocurrido como “jugadas dentro del propio partido de la provincia”.

Si difícil fue comprender la cesión de la alcaldía de la capital al PAR, todavía la perplejidad fue mayor hace pocos meses cuando, ante la crisis generada por Miguel Ferrer, el PSOE gestiona pesimamente la situación dando entrada a la alcaldía al popular Manuel Blasco. De nuevo, se evidenciaba el enfrentamiento interno y personal que lamentablemente y a seis meses de las elecciones, dejaba al PSOE local y provincial en entredicho.

Y a partir de aquí, la campaña. Difícil, porque no es la mejor situación para encarar la confrontación electoral y porque la desafección del electorado es evidente.

La dinámica de la campaña electoral tampoco ha beneficiado; ha sido una campaña sosa, con propuestas similares que no diferenciaban los modelos de ciudad planteados por los distintos candidatos. Faltaba pulso y en este ambiente, el actual alcalde Manuel Blasco ha sabido como nadie traducir en votos la magnífica oportunidad que se le dio el pasado mes de noviembre y que no había obtenido cuando también se presentaba como candidato en 2003 y 2007.

Ahora toca el análisis profundo; admitir la derrota con serenidad y autocrítica. (Es mezquino responsabilizar a Zapatero de la derrota, cuando la realidad es más compleja).

Hay que reconocer que el malestar de nuestro electorado ha llevado a votantes socialistas más centrados ideológicamente a votar al PP, y que esa inercia, que también se observa en el resto de la nación, debe ser corregida en gran medida de aquí a las próximas elecciones.

Ya he felicitado a Manuel Blasco; su responsabilidad es máxima, es el primer alcalde de Teruel con mayoría absoluta. Espero y deseo que sepa administrar todo el caudal de votos que ha recibido. Y espero y deseo también que mantenga y mejore los logros obtenidos en estos años.

Y nosotros… no podemos cerrar los ojos y los oídos ante un aviso semejante; conozco este partido y su capacidad de recuperación. No consiste en un “resistir” aburguesado, sino en ponerse en pie y escuchar a los ciudadanos (también a los “indignados”) para revisar nuestro proyecto y actualizar nuestro ideario. Empezamos.

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