El pívot aragonés se convierte en el primer español en ganar el título universitario con Michigan en la misma noche que celebraba su 21 cumpleaños. Su pueblo, volcado durante toda la temporada, ya le ve en la NBA.

La pasada madrugada, el baloncesto español y la pequeña localidad turolense de Barrachina vivieron un momento inolvidable. Aday Mara, el jugador de moda del baloncesto internacional, se ha proclamado campeón de la liga universitaria estadounidense (NCAA) tras la victoria de la Universidad de Michigan sobre UConn por 63-69. Una gesta histórica que el gigante de 2,21 metros celebró coincidiendo, caprichos del destino, con su 21 cumpleaños.
Pero detrás del flamante campeón y de la futura estrella de la NBA, hay unas raíces profundamente clavadas en la provincia de Teruel. La sangre de Aday es de Barrachina. De allí es su padre, Javier; de allí es su abuelo, Digno, y su bisabuelo, Pedro.Aunque Aday ya nació en Zaragoza porque su abuelo tuvo que dejar el pueblo para ganarse la vida ,en las calles de este municipio de la comarca del Jiloca, el jugador tiene casa y refugio. Lejos de los focos de los pabellones de 70.000 espectadores, Aday es un habitual del pueblo cada verano, siempre que sus compromisos deportivos se lo permiten, y es uno más durante las fiestas patronales.
Por eso, Barrachina se ha volcado con él. Durante toda la temporada, y de forma muy especial en estos emocionantes partidos finales del torneo, los vecinos han hecho un seguimiento exhaustivo de «su» jugador. En el pueblo, donde la alegría se desbordaba esta madrugada, todo el mundo tiene clara una cosa: el futuro de Aday está en la NBA y, hoy por hoy, el gigante no tiene techo deportivo.
Un hito histórico con matrícula de honor
Aday Mara ha escrito un relato inédito. Es el primer jugador español en coronarse campeón del temido ‘March Madness’. Salió del mítico Lucas Oil Stadium de Indianápolis, abarrotado con 72.000 espectadores, no solo con el trofeo y el tradicional trozo de red de la canasta, sino con su inclusión en el Mejor Quinteto de la Final Four.
Aunque sus números en la final no fueron tan descollantes como en semifinales, su lectura de juego fue vital: firmó 8 puntos (4/7 en tiros de campo), 4 rebotes, 1 asistencia y 1 tapón. Su impacto, sin embargo, trascendió la estadística. Sus 2,35 metros de envergadura le permitieron alterar infinidad de tiros, secando a su par, Tarris Reed Jr., y consolidándose como uno de los mejores defensores del torneo.
Nada más sonar la bocina, el pívot corrió a la grada para fundirse en un abrazo con quienes le han transmitido la pasión por el deporte: sus padres, Francisco Javier (exjugador del CAI Zaragoza) y Geli Gómez (exinternacional de voleibol). Junto a ellos observaba atentamente Chus Mateo, seleccionador nacional, quien se frota las manos pensando en el futuro de La Familia.
Resumen de una final agónica (UConn 63 – 69 Michigan)
Los Wolverines de Michigan lograron anoche el segundo título universitario de su historia, sumándolo al conquistado en 1989. Lo hicieron bajo la batuta del entrenador Dusty May, quien ha sabido rescatar la mejor versión de Mara tras dos años de ostracismo en UCLA.
No fue un partido brillante para Michigan, que anotó 25 puntos menos de su media habitual. UConn impuso su ritmo lento, mucho 5×5 y sin apenas transiciones (al descanso se llegó 29-33 y sin un solo punto al contraataque por parte de ningún equipo). Los Wolverines sufrieron un tremendo cortocircuito desde el triple (2/15), tardando 28 minutos en encestar el primero.
Sin embargo, Michigan cimentó su victoria desde la línea de tiros libres (25/28) y gracias a una salida en tromba en la segunda mitad liderada por el base Elliot Cadeau (19 puntos), nombrado MVP del torneo, y el empuje de un mermado Yaxel Lendeborg (13 puntos). UConn sobrevivió gracias a sus 22 rebotes ofensivos y a los triples de Karaban y Mullins.
En el momento más crítico (minuto 33), un robo vital de Aday Mara culminó en un espectacular alley-oop que dio oxígeno a Michigan (45-52). En el último minuto, el miedo a ganar casi le cuesta un disgusto a los de May, pero los tiros libres finales de Trey McKenney sellaron el definitivo 63-69.
Ahora, Barrachina, y toda España, miran al inminente Draft de la NBA. Aday Mara ya se proyecta en puestos de lottery pick (Top 14), e incluso en el Top 10, considerado por muchos como el mejor pívot de su generación. El chico que pasea por Barrachina en verano ya es, por derecho propio, el rey del baloncesto universitario.







