El Ayuntamiento de Zaragoza está implantando varias chicanes en vías urbanas para pacificar el trafico

miércoles, 4 abril , 2018 | Por | Categoria: Aragón

Ya se ha colocado una en la calle Lagos de Millares, próximamente se implantarán en Pedro Cebuna y Domingo Miral, y se va a estudiar su efecto y funcionamiento en los próximos meses con la idea de extenderlas a otraz vías si se demuuestra su efectividad

El Ayuntamiento de Zaragoza está implantando, con carácter institucional, varias chicanes en vías urbanas con el objeto de estudiar si son efectivas en la pacificación del tráfico rodado y verificar sus resultados.
Por parte del Servicio de Movilidad Urbana, recientemente se han dispuesto elementos de este tipo en la apertura provisional de la Calle Lagos de Millares, junto al campo del Atlético Escalerillas. La próxima instalación está prevista para las calles Pedro Cerbuna y Domingo Miral, junto al cuartel de Policía Local. Durante los primeros meses tras su instalación se estudiará al detalle el efecto y funcionamiento de estos elementos,con la vista puesta en su extensión a otros puntos de la ciudad.
Si se demuestra su efectividad, la intención del Ayuntamiento es recurrir a este tipo de sistemas como elementos de pacificación y reducción de la velocidad de circulación, evitando otros elementos más agresivos, de más costoso mantenimiento y causantes de otra serie de inconvenientes accesorios.
Elemento disuasorio para reducir la velocidad 
Dentro de los distintos métodos de calmado de tráfico contemplados por el Servicio de Movilidad Urbana se encuentra la disposición de chicanes.
El término tiene origen francés, y en el campo de la movilidad se hace referencia a las chicanes como una serie de curvas apretadas y normalmente en forma de S, que son utilizadas en la ciudad o en sus alrededores, así como en los circuitos de competición, para reducir la velocidad a la que circulan los vehículos.
En este contexto, se debe entender “chicane” como un desplazamiento transversal y paralelo del carril de circulación a lo largo de un tramo corto, con el propósito de reducir la velocidad de circulación.
Este desplazamiento lateral causa en el conductor o usuario de vehículo una aceleración lateral, en general menos tolerada por el cuerpo humano que la aceleración vertical, que es la que se experimenta en los resaltos tradicionalmente empleados como elementos de calmado. Por tanto, el resultado de circular por tramos dotados de chicanes consistirá en una adaptación de la velocidad del vehículo hasta un punto en el que no se sobrepasen los umbrales de conducción confortable, circunstancia a la que se llegará por medio de una reducción de la velocidad de circulación.

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