Un solitario gol de Lolo Pla en la segunda mitad premia el trabajo táctico y la solidez defensiva de un equipo que supo sufrir para llevarse una victoria vital.
Sevilla – Hay victorias que no se explican desde la brillantez estética, sino desde el pico y la pala. El CD Teruel sumó tres puntos fundamentales ante el filial sevillista en un encuentro marcado por el respeto mutuo, la disciplina táctica y un ejercicio de resistencia que permite a los turolenses mirar al futuro con mucha más tranquilidad.
Una primera parte de tanteo y polémica
El partido comenzó con el guion esperado de dos equipos que necesitaban ganar, pero que, sobre todo, temían perder. Durante la primera media hora, el conjunto local asumió el peso del juego y el dominio territorial, ante un Teruel que prefirió ceder el balón y mantenerse ordenado en su propio campo. En este tramo, el peligro fue escaso y las defensas se impusieron a los ataques.
Sin embargo, en el último tramo antes del descanso, el Teruel dio un paso adelante y comenzó a enseñar los dientes. Fue entonces cuando llegó la polémica: una mano clara de un defensor sevillista dentro del área que ni el colegiado ni el VAR consideraron punible. Pese a las protestas turolenses por lo que parecía un penalti meridiano, el marcador no se movió en una primera mitad poco vistosa para el espectador.
Lolo Pla rompe el equilibrio
Tras el paso por vestuarios, el escenario cambió. El CD Teruel saltó al césped con mayor ambición, trasladando el juego a campo contrario y transmitiendo una sensación de control absoluto sobre lo que sucedía.
Ese dominio se materializó en el minuto 62 mediante la pizarra. Manel Royo botó una falta lateral con precisión, Relu prolongó el envío en el primer palo y Lolo Pla, atento en el palo largo, remató al fondo de las mallas para poner el 0-1. Un gol que premiaba la lectura de partido de los de la Ciudad del Amor.
Resistencia y protagonismo bajo palos
Con el marcador a favor, el Sevilla Atlético reaccionó con orgullo y se volcó sobre el área visitante. El Teruel, lejos de descomponerse, aceptó el reto defensivo y se atrincheró con criterio. Fue en el minuto 80 cuando apareció la figura de Gálvez, quien con una mano providencial evitó el empate local en la ocasión más clara del filial.
En los compases finales, el conjunto mudéjar supo gestionar el tiempo e incluso dispuso de alguna contra para haber sentenciado con un segundo tanto. Al final, el pitido inicial confirmó un triunfo trabajado y de oficio. El CD Teruel «hizo su partido», se vació en defensa y regresa a casa con tres puntos que valen su peso en oro.







