El CECAL presenta el libro ‘Las formas del relieve de la Sierra de Albarracín’

miércoles, 24 noviembre , 2010 | Por | Categoria: ACTUALIDAD PROVINCIAL

Esta nueva publicación, coordinada por José Luís Peña Monné, Miguel Sánchez Fabre y María Victoria Lozano Tena, pretende divulgar, desde el rigor científico, la geomorfología de esta parte de la provincia de Teruel

El Centro de Estudios de la Comunidad de Albarracín (CECAL), entidad adscrita al Instituto de Estudios Turolenses, ha editado el libro Las formas del relieve de la Sierra de Albarracín, una publicación que pretende difundir el rico patrimonio geológico que presenta esta comarca turolense. El libro ha sido coordinado por los doctores, José Luís Peña Monné, Miguel Sánchez Fabre y María Victoria Lozano Tena, profesores de Geografía Física de la Universidad de Zaragoza, muy ligados en su trayectoria con el Campus Universitario de Teruel. Además de otros profesores de los departamentos de Geografía y Ordenación del Territorio y de Ciencias de la Tierra de la citada Universidad, e investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

La Sierra de Albarracín reúne excelentes ejemplos de las formas y paisajes geomorfológicos representativos del relieve de la Cordillera Ibérica. Algunos de ellos, por sus proporciones y su valor didáctico son considerados de alto interés ambiental a nivel internacional. Tras dedicar sendos capítulos a los aspectos generales de la constitución geológica y la evolución geomorfológica de la Sierra, se analiza cada uno de los tipos de relieve de forma pormenorizada, utilizando abundante material gráfico -mapas, cortes y esquemas geomorfológicos, fotografías, etcétera- que complementan y hacen más asequibles las descripciones efectuadas por especialistas en los diferentes temas.

Entre los paisajes más característicos de la Cordillera Ibérica Oriental están las superficies de erosión, extensas zonas amesetadas o parameras elaboradas durante la Era Terciaria y que se conservan por encima de los 1500 m. de altura. Son objeto de un capítulo en el que se muestran sus rasgos más importantes y las hipótesis sobre su evolución en el tiempo. Por otra parte, estas parameras, debido al predomino de las litologías calcáreas, son el ámbito de desarrollo de numerosas morfologías kársticas, generadas por procesos de disolución esencialmente durante el Cuaternario.

Esta publicación dedica un capítulo al estudio de los campos de dolinas, que alcanzan una notable extensión y una enorme espectacularidad, destacando las que se localizan en los Llanos de Pozondón-Orihuela del Tremedal y de Villar del Cobo-Griegos. Igualmente, ocupan un lugar destacado en las Serranías las grandes depresiones fluvio-kársticas (poljes), especialmente en los Montes Universales, por lo que son objeto también de un nuevo apartado.

De especial relevancia científica y atractivo paisajístico son las acumulaciones de tobas calizas que se ubican en el interior de los valles fluviales que drenan la Sierra, en ocasiones acompañadas de impresionantes cascadas como las de Calomarde y del Molino de San Pedro; a estas morfologías se atiende en otro capítulo para destacar la interesante información paleoambiental que aportan estas formaciones.

Otro relieve emblemático corresponde al modelado de las areniscas del Rodeno, cuyas formas majestuosas de intensos colores rojizos llaman poderosamente la atención, acompañadas de micromorfologías particulares, que lo hacen merecedor de un capítulo específico. Tras estas formas relacionadas esencialmente con la litología y la estructura de la Ibérica, se abordan en otro capítulo las huellas dejadas por las fases frías cuaternarias, como los ríos y laderas de bloques del Macizo del Tremedal o los derrubios estratificados existentes en la mayor parte de los cañones que surcan las formaciones rocosas calizas del territorio serrano.

Finalmente, en el último apartado se describen los rasgos más sobresalientes de la morfología fluvial y del funcionamiento hidrológico de los ríos de la Serranía. No en vano estamos ante una de las divisorias de aguas más importantes de la Península Ibérica. De la Sierra parten ríos hacia el mar Mediterráneo: Cabriel, Júcar, Ebrón y Guadalaviar o Turia; otros lo hacen hacia la cuenca del Ebro, como los afluentes del Jiloca, y otros, finalmente, se dirigen al Atlántico, como el río Tajo y su afluente el Gallo.

Como los autores indican en la introducción del libro, “este trabajo es el resultado de las investigaciones iniciadas desde el antiguo Colegio Universitario de Teruel, en la década de los 70, y continuadas a lo largo de los veintiún cursos de Geografía Física de la Universidad de Verano de Teruel, que en su mayoría tuvieron como sede central las instalaciones de la Fundación Santa María de Albarracín”. En estos casi 40 años, la Sierra ha servido de ámbito didáctico para geólogos, geógrafos y otros especialistas de Ciencias de la Tierra de muchas universidades españolas y extranjeras, asumiendo este libro la tarea de actualizar el conocimiento científico existente sobre la geomorfología de la Sierra de Albarracín, de manera que sirva de apoyo a futuros investigadores e interesados, en general, sobre estos temas y este territorio.

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