El pasado viernes 13 de diciembre el Colegio de Educación Especial Arboleda celebró su 50 aniversario, celebración que tuvo una gran afluencia de público, tanta que el Salón de Actos se quedó pequeño. Trabajadores y ex-trabajadores, familias, alumnos y ex-alumnos, no quisieron perderse nada de lo que se preparó en el colegio para conmemorar sus 50 años de historia: vídeo, discursos, photocall, libro de visitas, recorrido por las instalaciones y un pequeño ágape final fueron los actos previstos.
Tanto el vídeo como los discursos arrancaron lágrimas y ovaciones de los asistentes.
Antiguos trabajadores como Ana Gisbert, directora del colegio durante 15 años; Antonio Martínez, educador con larga trayectoria en el centro; y Juan José Brumos, auxiliar de educación especial durante 38 años, dieron testimonio de los años pasados en el centro. Para Gisbert, fue emotivo recordar la evolución del mismo desde sus inicios hasta nuestros días, tanto como maestra y directora, como madre de un ex-alumno.
Antonio Martínez explicó sus vivencias en el centro realizando un precioso símil con la hoguera de San Antón, actividad que organizaba año tras año con mucho cariño; y Juanjo Brumos agradeció haber tenido la oportunidad de formar parte del equipo de profesionales del centro.
También Elena Elias, madre del colegio, enfatizó la grandeza de la comunidad educativa y cómo el colegio es un hogar para el alumnado; Marta, alumna de PCI, habló de todo lo que es capaz de hacer desde que está en este centro y Naiara, ex-alumna, contó que tras terminar sus estudios en Arboleda ha podido encontrar trabajo. Por su parte, Mercedes Casino, jefa de estudios, afirmó que no sabría definir su vida sin Arboleda.
Por último, intervinieron José Luis Castán, Director Provincial de Educación y Emma Buj, alcaldesa de la ciudad; ambos manifestaron que se realiza un gran trabajo en este centro y animaron a seguir en la misma dirección con su apoyo.
El acto prosiguió con una visita a las instalaciones: residencia, aula multisensorial, sala de fisioterapia, biblioteca, talleres…tras la cual los trabajadores y familias más veteranas manifestaron su grata sorpresa al comprobar la modernización de las distintas estancias.
El momento del ágape fue un tiempo ameno y divertido en el que los asistentes intercambiaron experiencias, anécdotas, memorias y sonrisas mientras veían fotos antiguas.




