El día 29 (Por Lucía Martín )

viernes, 24 septiembre , 2010 | Por | Categoria: Opinión

Ante la inminente huelga encabezada por los principales sindicatos de nuestro país, me paro a pensar qué es lo que se pretende hacer frente a esta situación de desesperanza, desasosiego y temor. Ya son millones las personas que figuran en las listas del paro y los datos que nos da el gobierno no son verídicos, puesto que desinflan las cifras eliminando de ellas a todo aquel que ha comenzado un curso de formación para desempleados.

Dicen que hay un remonte de la economía, que yo no veo por ningún lado; lo que sigo viendo es a vecinos y amigos desesperados por no poder mantener a sus familias, desmoralizados por no poder conseguir un empleo, por mísero que sea, antes de que se les acabe el paro. Hombres y mujeres angustiados porque la empresa para la que trabajan ha hecho un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y ni pueden trabajar en su puesto, ni buscar uno nuevo porque perderían los pocos ingresos que tienen, así como la ilusoria estabilidad que les ofrecen estos.

Y ya, si la situación no pinta bien, nuestros “queridos” mandatarios pretenden precarizar las condiciones de aquellos pocos afortunados que todavía conservan su puesto, permitiendo que a las empresas les sea mucho más fácil desprenderse de los convenios colectivos y poner sus propias condiciones, lo que conllevaría una bajada considerable de los salarios y una facilidad para el despido sin indemnizaciones jamás vista desde la transición.

¿Realmente van a conseguir algo positivo de todo ello a largo plazo? No lo creo. No creo que exprimiendo a aquellos que menos tienen consigan reflotar la economía. De hecho creo que esta situación se parece cada vez más a lo que se vivía en la edad media: campesinos (la mayoría de Españolitos de a pie) ahogados por los impuestos, la burguesía (los empresarios que poseen la verdadera riqueza y sólo piensan en acumular más y más riqueza) y la nobleza que les favorece por conseguir favores (los políticos en su mayoría por no decir en su totalidad).

Y qué decir tiene, que esta nueva clase de nobleza (que debería entregarse por y para el pueblo), la mayoría tienen unos sueldos descomunales, que quedan íntegros para sí, porque todos los gastos adicionales que puedan tener los paga la plebe. Y no sólo eso, sino que los altos cargos con trabajar unos “añitos” consiguen un sueldo para toda la vida sin tener que mover un dedo ya más.

Esta es la razón amigos por la que prefieren que el país caiga en picado, les interesa más meter todo lo que puedan en sus bolsillos, ahora, que el futuro de esta generación y las venideras.

Y no os engañéis, ningún partido es mejor que otro, sólo un mismo perro con distinto collar.

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