
El pasado 18 de junio, las aulas y patios del IES Sierra Palomera en Cella se transformaron en un escaparate vivo de oficios, costumbres y gastronomía de antaño, en la Feria de tradiciones llevada a cabo con el objetivo de “rescatar nuestra historia”.
Se trata de una acción enmarcada dentro del proyecto de cooperación LEADER Jóvenes Dinamizadores Rurales, impulsada por el Grupo de acción local Adri Teruel.
Este evento ha sido desarrollado íntegramente a través del alumnado y el profesorado del centro, con un esfuerzo de mantener viva la memoria histórica y transmitir los saberes de generaciones pasadas a los más jóvenes. Para el desarrollo de esta actividad final el alumnado entrevisto a sus familiares y luego han recopilado las diferentes experiencias en esta feria en la que la voz de la experiencia ha estado participe en diferentes de los talleres que se han realizado a lo largo de la mañana.

La jornada ha comenzado a primera hora con una inmersión total en la vida cotidiana de nuestros abuelos. Divididos en diferentes espacios, los alumnos han participado en talleres prácticos que van desde la elaboración artesanal de jabón y el lavado de prendas en el lavadero, hasta el arte de trabajar el mimbre, la cocina de rosquillas y buñuelos, y el disfrute de los juegos tradicionales en las pistas deportivas.
Tras los talleres prácticos, la actividad se ha trasladado al interior del centro con la celebración de cuatro mesas redondas simultáneas. En estos espacios de debate, los estudiantes han podido charlar y aprender directamente sobre profesiones e historiasen bloques temáticos Ebanistería y trashumancia , los oficios de sereno y gaseosero y El arte de las alfombras y las ‘meriendicas’ de época.
A mediodía, la feria ha continuado con talleres creativos donde los jóvenes han aprendido a fabricar sus propios juguetes, elaborar bálsamos labiales naturales, diseñar velas, hacerse tatuajes de henna y tejer pulseras de ganchillo. Tampoco ha faltado el componente tradicional de la música regional con un taller de canto.
El broche de oro de la jornada se vivió en el vestíbulo del centro con un canto de jotas tradicionales que pudo disfrutar todo el alumnado.

Con esta iniciativa, el centro no solo busca romper la rutina académica de final de curso, sino también generar un espacio de respeto, identidad y puesta en valor del patrimonio cultural inmaterial.



