¿En qué cabeza cabe …?( Por la Plataforma para la defensa del Ferrocarril de Teruel)

miércoles, 17 abril , 2019 | Por | Categoria: Opinión

 

Avanza “a buen ritmo” la destrucción de la vía minera Santa Eulalia–Montiel. El Director de Patrimonio del Gobierno de Aragón no ha creído necesario proteger esta infraestructura, para él no es singular. Eso, señor director, es no querer atender a la historia de nuestra provincia, con un pasado industrial, por desgracia, tan pobre que hace completamente única esta instalación. Pronto recuperaremos los arcos mudéjares con tochana, y apuntalaremos los puentes de piedra con vigas de cemento.
Señor director, nuestros hijos tienen derecho a conocer esa vía, y seguro que ellos sabrán sacarle buen partido. La vía no es patrimonio de los pueblos por los que discurre, es patrimonio de todos los aragoneses, y el uso de la misma nunca puede significar su destrucción.
Nadie pide que no se haga la vía verde, todo lo contrario, seguro que será beneficiosa para la comarca, y construyéndola por caminos rurales, igual que se va a hacer desde Monreal a Ojos Negros, se complementará con el ferrocarril. Las bicicletas y el tren siempre han sido buenos compañeros de viaje.
Me imagino que a los responsables de Adif y del Ministerio de Fomento les hicieron chiribitas los ojos cuando vieron la petición de desmantelamiento: en otros territorios la presión social les obliga a reparar y recuperar las vías, aquí les pedimos que las levanten. En vez de gastos, ingresos por la venta de las traviesas y carriles, un sueño.
¿Y nuestros políticos?, durante esta campaña tienen la boca llena de peticiones, propuestas y promesas para las zonas despobladas, pero ¿no deberían aprovechar los pocos recursos que tenemos?.
Este sábado la plataforma en defensa del ferrocarril organizó para todos los alcaldes de la zona por donde discurre la vía, para la Comarca del Jiloca, la Subdelegación del Gobierno, la Consejería de Vertebración, la Consejería de Cultura, etc, una visita al tren minero de Utrillas con la idea de mostrar que hay formas de aprovechar los recursos sin destruirlos. Pero ¿alguno acudió?, no; ni uno solo.
No les interesaba oír al alcalde de Utrillas explicar cómo iniciaron su aventura con solo 100 metros de vía y como ahora, tras tres kilómetros construidos, intentan montar otros cuatro. No les importa cómo conservan el patrimonio Industrial, como enlazan sus museos con el tren, y como cada sábado que se pone en marcha la máquina diésel, o la de vapor, acuden los turistas a conocer su historia y montar en su tren.
Hubieran descubierto, de boca del presidente del Club Ciclista Turolense, qué es una patraña que los ciclistas prefieran el trazado de la vía a otro alternativo: a ellos les viene bien cualquier ruta y prefieren mantener la vía con la ilusión de subir, algún día, sus bicicletas al tren.

No quisieron ver como se complementan la vía férrea y las pistas para bicicletas, con trazados anexos, e incluso, a tramos, sobre el mismo trazado: con las traviesas cubiertas con zahorra hasta la altura del carril y utilizando todos la vía.
Hubieran sabido que por toda Europa se están instalando ferrocarriles históricos con tanto éxito que en Inglaterra no quedan locomotoras de vapor que restaurar y se plantean construirlas de nuevo con los planos originales. Que este trazado tiene una ventaja espectacular: es de ancho Renfe y está unido a la Red General en Santa Eulalia, con lo cual cualquier tren histórico o de ocio, como los que llegaron estos días atrás a Teruel, puede subir hasta Ojos Negros y desde allí los viajeros pueden visitar los muchos atractivos de la zona, el Castillo de Peracense, las salinas, el molino, las minas….
Pero aprovechar todas estas posibilidades requiere trabajo, dedicación, ilusión e ideas, y no veo yo a nuestros políticos con muchas de estas cualidades. Es más fácil levantar la vía y echar zahorra, y si alguien quiere venir a nuestros pueblos ya vendrá.
Lo definió perfectamente uno de los voluntarios del museo de Utrillas “nosotros estamos construyendo cada año un poco más de vía, pues es el tren el que trae los turistas y el dinero al pueblo, ¿y ellos que ya tienen vía la quitan?, ¿eso en qué cabeza cabe…?”
Vuelve la España oscura, la que no cae en la tentación de pensar, la de “qué inventen otros”.