
Llegar a un establecimiento y que te saluden por tu nombre es un detalle que, tanto en la hostelería como en la vida, marca la diferencia. Que además, sin que tengas que articular palabra, comiencen a prepararte tu café con leche diario porque ya conocen tus gustos a la perfección, convierte ese lugar en algo muy valioso.
Esa sensación de cercanía y familiaridad es exactamente lo que ocurre en la cafetería del Horno Sanz, un establecimiento situado en la carretera de Castralvo, justo enfrente de la Residencia Javalambre.
Más allá de la innegable calidad de los productos que allí se venden habitualmente, si hay algo que destaca sobremanera en este local es la actitud, simpatía y eficacia de las mujeres que habitualmente lo atienden al público. Mar Clemente y Esther Martín. A ellas les acompaña en ocasiones Jorge Sanz, sumándose a una dinámica de trabajo que brilla por su atención al cliente.
Como decíamos al principio, conocen por su nombre a una gran parte de los vecinos y clientes que por allí acudimos a diario. Desde nuestra sección ‘Cosas que sí’, queremos reconocer este tipo de dedicación.
El Horno Sanz, Mar, Esther y Jorge son todos muy recomendables y ofrecen, sin duda, un trato personal de los mejores que hemos visto en nuestra ciudad.








