Infinitivo: despoblar. Gerundio: despoblando y Participio: despoblado (Por Javier Hernández)

sábado, 22 octubre , 2016 | Por | Categoria: Opinión

 

La despoblación de la España interior es una de las tristes realidades de nuestro país y a la vez, es uno de los problemas con más evidente sordina en medios, proyectos y acciones de todo tipo; desde las meramente administrativas a las políticas o sociológicas. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? En lo que a despoblación se refiere sin duda. Forman parte del pasado pueblos con número suficiente de habitantes que generan riqueza interrelacionada, dicho en “román paladino” pequeño comercio en funcionamiento, consumo, viajes a la capital con el claro beneficio del comerció allí instalado con más amplitud, ventas de todos tipo, estudios y por tanto puestos de trabajo en los distintos niveles de la administración y el sector servicios y sanidad, todo un largo etc. que llenaría folios.
Parece que sí, ciertamente –cualquier tiempo pasado fue mejor- en la evolución lógica de las cosas lo normal es aumentar número de habitantes, lo que ya tenemos una edad recordamos aquello de Plaza&Amestoy de 35 millones, programa que portaba como título los habitantes que el país tenía en 1975. Hoy España tiene un censo según el INE de 46.5 millones la suma está clara son once millones más. En la provincia de Teruel lejos de subir se baja y de manera alarmante. En 1981 el censo reflejaba 153.407 en 2001 un censo de 135.858 y ahora tenemos según el INE 138.932.
En este punto habrá quien leyendo diga “hemos subido” pero hay que recordar que la provincia de Teruel al igual que el resto del estado Español acogió un importante número de inmigrantes en la década anterior que incluso optimizo unos resultados que parecían a principio del siglo bastante pesimistas. Pero como tantas cosas en esta vida aplicaremos el pan para hoy y el hambre……..
La otra pregunta es ¿Qué se está haciendo? Permítaseme la licencia: El gamba, por no decir –nada- porque a estas alturas de la trama, redactar informes, irse a Cuenca para hablar de abstenciones y comités federales, entrevistarse con empresarios “Dios me perdone” que para alguno despoblación es preguntar ¿En qué equipo juega? Sucintamente es no hacer nada, rian, niente, res, marear y lo que es peor marearse y conozco políticos que no conviene que se mareen en exceso someter a sus neuronas ya de por si mermadas a semejante presión no es bueno para la salud, ni la de ellos ni la nuestra, que luego hay que oírlos y uno sufre.
Y de repente sonaron las trompetas de Jericó y aparece un gran proyecto, Serranía Celtibérica, cuajado desde el campo de las humanidades, respaldado por hasta diez universidades y sobre todo generoso porque no solo es consciente del problema turolense, también de todo un territorio al compás del Sistema Ibérico con unas tasas alarmantes de despoblación, el gran proyecto para equilibrar población y territorio todo un I+D+I de los de exclamar ¡por fin!
Estoy preguntón ¿Volverán a ser en Alfambra los domingos por la tarde como antes? No creo, básicamente porque aquellos que siendo oposición apoyaron, se entregaron a la oratoria de “nosotros siempre estaremos ahí” hoy no solo no apoyan el proyecto Serranía Celtibérica además manifiestan su molestia con el mismo. Una enseñanza, la política según los sofistas era “La Areté” el arte del buen gobierno, aclaro a algún consejero que sofista no es un aficionado del CSK de Sofía. La tristeza es que entre los eternos que hacen de la política su apartamento con vistas, los adolescentes metidos a políticos que no se enteran porque juegan a un monopoly de titulares de Al rojo vivo y el resto de los restos con el tradicional “mientras no me toque” Teruel como unidad provincial agoniza, pueblos con medias de edad que asustan, yermo e invierno permanente. No queda otra, seguir trabajando, seguir clamando en el desierto, pero al igual que en África el desierto avanza, o La Nada como en la Historia Interminable de Ende. Serranía Celtibérica probablemente es la visión más real que se puede articular en este territorio y hablamos de bastantes más que 66 puestos de trabajo. Tocaría ahora pensar, pensando, pensado.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on Google+Email this to someone