El diseño de una única vía para el tramo ferroviario Teruel-Sagunto ha desatado este viernes un frente común entre Aragón y la Comunidad Valenciana contra el Ministerio de Transportes. Tanto la Generalitat Valenciana como los empresarios levantinos han anunciado que presentarán alegaciones al estudio informativo, sumándose a la postura del Ejecutivo aragonés para exigir una doble vía electrificada que garantice la salida logística de Teruel y Zaragoza hacia el Mediterráneo.
La Generalitat rechaza una vía «del siglo XIX»
El Consell valenciano ha calificado de «error gravísimo» la propuesta de Madrid para el Corredor Cantábrico-Mediterráneo. El conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, Vicente Martínez Mus, ha confirmado que utilizarán todos los cauces legales para frenar el documento.
Martínez Mus considera «inasumible» que el nexo de unión con la provincia de Teruel quede relegado a una infraestructura obsoleta. El conseller ha sido tajante sobre los planes del Ministerio:
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Rechazo técnico: Se oponen a mantener una vía única, con el riesgo añadido de que el tramo quede sin electrificar.
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Déficit histórico: Critican que el Ministerio obligue al territorio a conformarse con «una infraestructura del siglo XIX» en pleno siglo XXI.
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Freno productivo: Consideran inaceptable «racanear inversiones» en un eje de transporte reclamado unánimemente por los sectores económicos.
Los empresarios alertan del impacto en Zaragoza y Teruel
El rechazo institucional cuenta con el respaldo total de la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV). Su presidente, Vicente Lafuente, ha advertido de que limitar la capacidad de carga en el paso por la provincia de Teruel hipotecará el desarrollo futuro de todo el este peninsular.
La patronal prepara un análisis exhaustivo en su Comisión de Infraestructuras, pero ya avanza los motivos de sus alegaciones:
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Conexión con el interior: Renunciar a las altas prestaciones aísla los puertos de Valencia, Sagunto y Castellón de los principales nudos logísticos de Teruel, Zaragoza y el norte de España.
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Expansión industrial: El recorte amenaza directamente la reindustrialización de zonas clave como el Camp de Morvedre, en plena expansión.
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Colapso logístico: Una vía única nace sin capacidad suficiente para absorber el crecimiento previsto del tráfico ferroviario, tanto de pasajeros como de mercancías.
Ambas instituciones coinciden con las reclamaciones aragonesas: el corredor exige una visión a largo plazo para consolidar el eje económico entre Aragón y la Comunidad Valenciana como la gran plataforma logística del sur de Europa.







