La delicada salud del Medio Rural (Por Aitor Clemente, Alcalde de Aguaviva)

viernes, 15 julio , 2016 | Por | Categoria: Opinión

La pasada semana podíamos leer que el Presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, calificaba con un “sobresaliente” la labor de su ejecutivo en el primer año de legislatura. A la vez, la mayoría de los medios de comunicación se hacían eco de la complicada situación originada en muchos de los centros de salud de la provincia de Teruel ante la falta de personal médico con el que afrontar el periodo estival que estamos comenzando y en el que nuestros pueblos multiplican su población. A priori, cuanto menos contradictorio.
Por citar un ejemplo, en el caso concreto del Área de Salud de Mas de las Matas, de la que forma parte Aguaviva, el anterior gobierno PP-PAR, aplicando su ya conocida y sufrida política de recortes, suprimió dos de las cinco plazas médicas que tenía el Centro, “amortizando” las de Bordón y La Ginebrosa, con lo que los tres profesionales restantes debieron asumir la atención de los habitantes de esos municipios.
En aquel momento se adquirió el compromiso político de contratar un refuerzo médico durante los meses de verano, lo cual no se ha cumplido hasta la fecha, agravándose la situación con la no sustitución de la baja de un M.A.C. (Médico de Atención Continuada). Actualmente, la previsión es que para el mes de agosto falten por cubrir más de 300 horas de atención médica, lo cual es completamente inadmisible.
A todo ello se suman las deficiencias en el servicio de Pediatría, que actualmente carece de Enfermería por un mero “error burocrático”, y que está siendo prestado por un médico de Atención Primaria ante la falta de especialista. Esta situación se repite en numerosos centros, como es el caso de Andorra, donde los vecinos han iniciado una campaña de recogida de firmas reivindicando una solución. Incluso la Sociedad Española de Pediatría ha denunciado que las condiciones en las que se atiende a los niños en Atención Primaria “son cada vez peores”, ya que un tercio de los profesionales que atienden estas plazas en nuestro país no son especialistas.
Aunque quizás el Centro de Mas de las Matas sufre una de las problemáticas más graves, la tesitura se repite en gran parte de los centros de la provincia. La falta de planificación en el concurso de traslados ha provocado que aproximadamente el 25 % de los médicos de familia de Aragón haya cambiado de centro justo en el inicio del verano.
A todo ello los gestores del Salud únicamente ofrecen como respuesta que no son capaces de encontrar a médicos que quieran trabajar en el medio rural. Si eso es cierto, deben proponerse soluciones urgentes, sin caer en la precipitación y con la mirada puesto a largo plazo, y en ese sentido parece que puede haber varias vías.
La primera de las medidas podría ser

hacer más atractivas esas plazas, incentivándolas, ya sea de forma económica o con mejores puntuaciones y, sobre todo, con mayor estabilidad, es decir, con contratos de mayor duración.
Además, el actual sistema de las bolsas de trabajo en Aragón es lesivo para el medio rural, ya que su zonificación provoca que si un profesional rechaza la llamada de otra parte de la región no sea penalizado, con lo cual el área de Zaragoza puede estar saturada mientras el resto del territorio no cubre sus vacantes.
Por otro lado, y de forma totalmente inexorable, se deben recuperar las plazas eliminadas en los últimos años, ya que de lo contrario entenderíamos que el actual ejecutivo de la Comunidad comparte las decisiones tomadas por sus antecesores. Ello permitiría una reordenación del trabajo de los profesionales médicos que impediría que se llegara a las actuales situaciones. Si de verdad el Gobierno de Aragón está comprometido con la lucha contra la despoblación, eslogan que tantos titulares periodísticos ofrece, la primera medida que podría tomar es asegurar la prestación de los servicios básicos, ya que la actual coyuntura en la sanidad o los retrasos en los pagos a las comarcas, encargadas en materia de acción social, no parecen las mejores formas de combatir esta lacra.
Esta problemática se suma a otras que ya se venían produciendo en los centros sanitarios del territorio, como es la falta de renovación y suministro de equipamiento médico y material complementario, una carencia que en muchas ocasiones es salvada por la implicación de los diversos ayuntamientos, a pesar de su maltrecha financiación. Éstos deben asumir asimismo todos los gastos referentes al mantenimiento de los ambulatorios en cuanto a energía, limpieza o telecomunicaciones, lo cual supone un agravio de los municipios más pequeños respecto a sus cabeceras, que cuentan con Centros de Salud soportados por la administración autonómica.
Y por último, a medio plazo, se avecina otro problema todavía de mayor calado, ya que la elevada media de edad de nuestros profesionales, con su jubilación ya cercana, podría derivar en una falta de relevo generacional que acreciente de manera exponencial la ya complicada situación en la sanidad rural. ¿O acaso existe algún interés en castigar la sanidad pública?

Aitor Clemente Guillén
Alcalde de Aguaviva por Ganar Teruel

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