La revista Turia habla sobre el Maquis en Teruel

jueves, 15 noviembre , 2018 | Por | Categoria: Cultura

La revista cultural TURIA, que celebra este mes sus 35 años de trayectoria con próximas presentaciones en Teruel y Zaragoza, otorga un gran protagonismo en su nuevo número a los temas y autores vinculados a Aragón. Entre esos contenidos, destaca la publicación de la primera parte del artículo de investigación y divulgación histórica elaborado por Gaudioso Sánchez Brun sobre “Falange, maquis. Situación política y social en la provincia de Teruel (1944-1952)”.

En dicho artículo, se analiza y revela la información disponible en los partes provinciales enviados mensualmente a Madrid por la Jefatura provincial del Movimiento. Unos documentos que constituyen “una fuente imprescindible para conocer la difícil situación socioeconómica, la evolución del maquis, la percepción que tienen del mismo las autoridades que lo combaten desde el poder y la posición de los distintos sectores políticos” en la posguerra turolense.

Por otra parte, TURIA rinde homenaje a tres nombres propios de nuestra cultura muy vinculados a la revista y a Aragón: Pilar Gómez Bedate, escritora, traductora y catedrática emérita de la Universidad Pompeu Frabra de Barcelona; Alfredo Castellón, el realizador de cine y televisión y Agustín Sánchez Vidal, escritor y catedrático emérito de la Universidad de Zaragoza.

De los dos primeros se cumple el primer aniversario de su fallecimiento y, con este motivo, se publican varios textos sobre su trayectoria así como material inédito de la que fue compañera del escritor Ángel Crespo. También sobresale el amplio artículo que Juan Villalba dedica a recorrer la dilatada labor intelectual de Sánchez Vidal y del que destaca su condición de gran contador de historias.

LA PENURIA Y LOS CONFLICTOS DE LOS AÑOS 40

El historiador turolense Gaudioso Sánchez, especialista en el estudio del papel de las instituciones turolenses durante el franquismo, defiende en su artículo publicado en TURIA que la documentación que se remitía mensualmente desde Teruel a Madrid por los órganos falangistas permite tener una visión detallada de la situación política, económica y social que acontecía en la provincia durante los años 40 del pasado siglo.

Se acredita así, por ejemplo, que la economía autárquica del régimen era incapaz de resolver la mala situación existente. En 1944 faltaban alimentos y la industria estaba semiparalizada y los artículos racionados no cubrían las necesidades. No sería hasta

1948 cuando poco a poco se fueron suavizando los rígidos controles y en 1952 se suprimió el racionamiento y la entrega del cupo forzoso de trigo. Fueron años de hambre y miseria para la clase obrera y de estrechez para la clase media. A todo ello habría que añadir las grandes diferencias de poder adquisitivo existentes entre ricos y pobres, el estraperlo, los servicios deficientes, etc. Todo esto favoreció la expansión de la guerrilla y su actuación propagandística en contra del gobierno de Franco.

Según constata Gaudioso Sánchez, en 1951 “el propio gobernador civil Manuel Pizarro denunció la gravedad de la situación ante una concentración de falangistas en Alcañiz: “¿Cómo vamos a considerar falangista (…) al que es capaz de apropiarse de lo que no le pertenece? ¿O al que actuando de zángano pretende vivir en la holganza a costa del trabajo ajeno? ¿Ni al que vive de la usura o que cuando llega el momento de distribuir unos cupos busca la manera de beneficiarse deshonestamente a expensas de otros convecinos generalmente más necesitados? (…), ¿a quién en estos momentos de estrechez económica (…) hace ostentación de lujo y de boato, gastando y malgastando lo que en la mayor parte de los casos ha adquirido por medios inconfesables?”

En el artículo de divulgación histórica que publica TURIA se analiza cómo “la decantación de la situación bélica internacional a favor de los aliados a partir de 1943, la llegada a la provincia de las primeras partidas de guerrilleros a finales de 1944 y el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 provocaron un estado de efervescencia política, temores, esperanzas y expectativas”.

Respecto a la situación de las izquierdas y el maquis en Teruel, Gaudioso Sánchez nos recuerda que “los principales núcleos izquierdistas estaban en la cuenca minera y en la misma capital, donde un batallón de penados trabajaba en su reconstrucción”. En ese contexto, la actividad del maquis fue protagonizada por la Agrupación Guerrillera del Levante, promovida por el Partido Comunista de España y en la que también había anarquistas así como socialistas, republicanos e independientes.

Las acciones del maquis, así como las desarrolladas por grupos turolenses de oposición antifranquista, fueron de especial intensidad hasta marzo de 1948 cuando, coincidiendo con las grandes ofensivas del gobierno de Franco, la AGLA se debilita y se bate a la defensiva, con actuaciones esporádicas que persistirán hasta 1952.

De todo ello se da noticia en el artículo de Gaudioso Sánchez, así como de episodios poco conocidos como el golpe que un grupo de turolenses tenían proyectado contra el régimen franquista en noviembre de 1944 y que motivó el traslado a Teruel de una plantilla especial de la policía desde Madrid. O la detención, en diciembre de 1946, del reconstituido Comité provincial del PCE en Teruel.

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