La prestigiosa revista cultural Turia inaugura el mes de marzo con un número de alto voltaje intelectual. En esta ocasión, la publicación pone el foco en dos figuras imprescindibles de las letras y el arte en español: el polifacético gestor y crítico Juan Manuel Bonet y la poeta venezolana Yolanda Pantin, Premio Internacional de Poesía García Lorca.
Juan Manuel Bonet: El arte como un todo conectado
En una entrevista realizada por la periodista Angélica Tanarro, el exdirector del Museo Reina Sofía y del Instituto Cervantes repasa una trayectoria marcada por la «sabiduría enciclopédica». Bonet destaca la influencia de su padre, Antonio Bonet Correa, quien le enseñó a entender las artes (pintura, música, literatura y cine) como una unidad indisoluble.
Además de recordar su papel clave en el descubrimiento de Patrick Modiano para el público hispano, Bonet revela detalles sobre su legado bibliográfico y artístico, que descansará en la Fundación Antonio Pérez de Tarancón (Cuenca), consolidándose como un tesoro para los estudiosos de las vanguardias.
Yolanda Pantin: La voz frente a la «fractura del mundo»
Por su parte, la escritora Michelle Roche Rodríguez conversa con Yolanda Pantin, una de las voces más hondas de la lírica latinoamericana. Pantin reflexiona sobre la relación entre el intelectual y el poder, confesando su empeño en evitar que la poesía se convierta en panfleto ideológico, a pesar de la «herida abierta» que supone la situación de su país, Venezuela.
«Fuera del lenguaje en la escritura, no existe para mí casi nada», afirma la poeta, cuya obra es definida por la revista como un «faro en la oscuridad».
Filosofía contra la «desadaptación cerebral»
El número se completa con un potente apartado de ensayo donde el filósofo David Pastor Vico lanza una advertencia necesaria en su artículo «Rectificar es de sabios». Vico analiza el impacto de la tecnología en la salud mental infanto-juvenil, denunciando que el uso excesivo de pantallas está fomentando una «desadaptación cerebral» y alterando las relaciones sociales. El pensador hace un llamamiento urgente a la educación y la supervisión para mitigar los efectos negativos de la era digital.







