
Sala de Exposiciones del Edificio del Vicerrectorado de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. Universidad de Zaragoza. Campus Universitario de Teruel
Fotos y voces de mujeres se entrelazan con hilo morado para formar un edredón de cuidados
‘Las hilanderas. Historias de vida tejidas’ es el emocionante Trabajo de Fin de Grado de Izarbe Ventura Poncela (Zaragoza, 2004), un viaje por su historia compuesto por cincuenta fotos y veinte fragmentos de testimonios de mujeres reales, las que pertenecen al entorno de la artista -madre, abuela, tías, primas, amigas, compañeras…-
La exposición se muestra en la Sala de Exposiciones del Vicerrectorado de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas del campus de Teruel desde este 3 de mayo y hasta el próximo viernes, día 5.
“¿Cómo se sostiene una vida?” “¿De qué hilos se compone el refugio que nos resguarda cuando más lo necesitamos?”, se plantea Izarbe Ventura con esta intervención artística, que nace de un entramado de hilos morados que brotan de la madera e invaden las columnas y paredes de la sala para conectar el espacio físico con la red invisible pero indestructible de los cuidados, el apoyo mutuo y la empatía entre mujeres.
“Esta instalación artística nace de una certeza luminosa y compartida: nos construimos entre nosotras”, asegura la artista, quien explica que la idea de esta muestra le surgió de su propia experiencia de vida, de los ejemplos de mujeres que, a su alrededor, le han ayudado a ser la persona que es.
Por eso, su deseo es que las mujeres que visiten esta exposición, que miren las fotos y escuchen los testimonios, se vean reflejadas y reflexionen sobre las relaciones que tienen con las mujeres de sus vidas. Reivindicar la sororidad, en definitiva.
Porque con rostros y miradas reales de quienes tejen la existencia y con sus voces, Izarbe Ventura quiere narrar cómo las mujeres se sostienen unas a otras “a través de pequeños e infinitos actos de resistencia afectiva”.
Con las líneas moradas quiere recordar que la comunidad siempre abraza y está dispuesta a amortiguar cualquier caída.
Esta obra es, concluye la artista, un refugio visual y un homenaje con voz propia a ese edredón de plumas generacional que nos precede, nos sucede y nos mantiene unidas.
Por último, Izarbe Ventura desea expresar su más profundo agradecimiento a todas las mujeres que forman parte de este proyecto: a las que han prestado su imagen, su tiempo y su complicidad para ser fotografiadas, y de manera muy especial a aquellas que abrieron su corazón y prestaron su voz para los testimonios.






