Mi granito de arena: “Amagar y no pegar” (por José Antonio Virto)

viernes, 31 diciembre , 2010 | Por | Categoria: Opinión

Hace unos meses, el Gobierno sorprendió a los ciudadanos lanzando un nuevo “globo sonda”, el de prolongar la edad de jubilación hasta los 67 años, que fue recibida de manera desigual por los distintos sectores, por supuesto con gran oposición de los sindicatos, lo que motivó la retirada o abandono de la propuesta, con un casi “¡Venga! ¡Que era una broma!”, a lo que por desgracia ya nos tiene acostumbrados.

La medida no era caprichosa, ni tampoco fruto de una repentina concienciación del gobierno con respecto a la gravedad de la situación que la economía del país atraviesa, era, ni más ni menos, que una exigencia de nuestros socios comunitarios para avanzar en la contención del déficit presupuestario primero, y su reducción posterior, que es el verdadero objetivo para no hacer estallar a la CEE.

La retirada, o la no puesta en marcha, de la iniciativa legislativa, contentó a unos y disgustó a otros, estos últimos aquellos que lo entendían como una medida necesaria aunque impopular, si se quiere que las cosas dejen de empeorar.

Ahora nuestro Presidente del Gobierno nos sorprende con una afirmación tajante: “El retraso de la edad de jubilación hasta los 67 años, se realizará con o sin acuerdo entre todos los partidos y/ó agentes sociales”. Nuevamente no responde a una repentina concienciación, o bueno tal vez sí, motivada por la constatación de que, si el Gobierno no toma de una vez las medidas que le están exigiendo sus socios, la situación va a convertirse en insostenible y procederán a adoptar las medidas, intervención económica o cualquier otra, que estimen necesarias.

Y ahora ¿Cuál ha sido nuevamente el resultado de esta deriva política? Pues en mi opinión un nuevo intento de contentar a unos que ha terminado por enfadar a todos y anular cualquier resultado positivo que hubiese podido traer una actuación más diligente, realista y, por qué no decirlo, sensata.

Con su primera actuación el gobierno contentó a los que se oponían a la medida y disgustó a los que consideraban necesaria su puesta en práctica urgente. Con esta nueva actuación disgusta a los que contentó inicialmente, por que finalmente la adopta, pero no contenta a los inicialmente disgustados, puesto que la medida se adopta tarde y se ha perdido un tiempo precioso que podía haber ayudado a aliviar el maldito déficit.

Hace unas fechas oí a un líder político, como ya lo venían advirtiendo otros muchos desde hace tiempo, de nulo efecto que han tenido para recortar el déficit, la rebaja del sueldo de los funcionarios y la congelación de las pensiones y ello por que al no haberse llevado a cabo todas las medidas, que además de estas, se consideran necesarias para acometer de forma efectiva esa recuperación, la desconfianza creada en los mercados ha hecho que el sobrecosto que tiene en este momento la financiación de la deuda pública, y de rebote la privada, haya anulado esas medidas e incluso superado su efecto, y en este momento el endeudamiento y el déficit, lejos de disminuir, se va incrementando.

¡¡¡Lamentable!!! ¡Que estas medidas tan dolorosas para muchos ciudadanos resulten ineficaces e inútiles por la mala gestión del Gobierno!.

Después de todo lo dicho solo cabe, en mi opinión, pedirle a nuestros gobernantes, y ahora sí que me quiero referir a todos, sea cual sea el ámbito de su responsabilidad, que se dejen de paños calientes y estudien y aborden con decisión todas las medidas necesarias, para evitar que las “medias tintas” y los “paños calientes” conviertan en inútiles los sacrificios que nos van imponiendo por capítulos, como si de una teleserie se tratara.

Bueno, aún cabe hace algo más, pedir a los sindicatos que informen con detalle a todos sus afiliados de las consecuencias que tendría una intervención de la economía, tal y como ha sucedido ya en Irlanda, para que puedan decidir con pleno conocimiento sobre las opciones que tenemos en este momento y con nuestra situación económica. Encastillarse en la defensa de unos derechos, a todas luces insostenibles, sin abordar las posibles soluciones que desde luego no pasan, en mi opinión, por mantener la situación actual sin realizar ningún cambio, aunque no nos gusten estos cambios, a mi el primero, y convocar otra huelga general que lo único que puede ocasionar es un mayor deterioro de nuestra economía y precipitar la intervención, no parece la postura más razonable.

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