Mi granito de arena: “Crónica de una crisis anunciada”(Por José Antonio Virto)

martes, 6 marzo , 2018 | Por | Categoria: Opinión

 

Se veía venir, o al menos lo veíamos muchas personas que,  sin ser muy inteligentes, al menos no cerramos los ojos o miramos hacia otro lado.

Todos entendíamos que no era justa esa diferencia salarial entre los miembros de las fuerzas del orden, en función de su dependencia de la administración central o de una administración autonómica, pero al parecer no éramos tantos los que nos temíamos lo que ahora va a ocurrir y es que el resto de funcionarios, en idénticas circunstancias e igualdad de derechos, una vez dado el primer paso a favor de unos, iban a demandar igualdad de trato para todos.

Yo soy el primero que entiendo que no deben producirse esas discriminaciones, pero la solución pasa por acabar en primer lugar con las competencias para fijar libremente las remuneraciones y condiciones laborales de los funcionarios públicos que ahora tienen las diferentes administraciones y en segundo lugar tener el valor, si es necesario, de igualar a la baja, ya que en otro caso nos veremos abocados a una huída hacia adelante que solo puede conducir al desastre por la desestabilización económica.

Estos días, a cuenta de la solicitada revisión y actualización de las pensiones, se han oído argumentos como, “ajustar la actualización de las pensiones al IPC, motivaría una inflación imposible de soportar”.

Se hace referencia también a la llamada de atención que nos hicieron las autoridades económicas europeas para controlar la inflación que las pensiones y otras veleidades podían ocasionar.

Parece que no es posible soportar una revisión del 1.5 % de la remuneración de los pensiones y si va a ser necesario asumir una revisión de los salarios de la mayoría de los funcionarios del 20 al 30%.

Pero es que además, si no se corrige la causa del problema que son precisamente estas competencias discrecionales de las administraciones autonómicas y locales, el problema no desaparecerá nunca, puesto que una vez realizada esa equiparación, si finalmente se llevara a cabo, nadie garantiza que se vuelvan a revisar al alza los salarios de esos funcionarios que han constituido el origen del problema y todavía más si algunas de esas administraciones autonómicas serían “felices” provocando la quiebra de la administración central.

Planteaba yo el otro día que se aprobara una medida legal que estableciese la equiparación de las revalorizaciones de las pensiones y de los salarios públicos, mucho o poco, según permita la economía y aconseje la lógica, pero evitando una divergencia entre ambos cada vez mayor, justificada únicamente por la diferente capacidad de presión que cada grupo tiene.

Pero es que si se incrementan los salarios para llegar a esa equiparación general de remuneraciones en la administración, ¿Cuánto tiempo va a transcurrir hasta que esa demanda de subida de salarios se extienda a todos los sectores? Y además con razón, porque si los sectores productivos son los que finalmente financian y mantienen la administración, ¿Por qué razón tienen que sufrir ellos un trato desigual y peor que aquellos a los que financian, en lo referente a economía y estabilidad del empleo?

La verdad es que resulta difícil, por no decir imposible, el no caer en el pesimismo.

Con unos políticos que, lo quieran reconocer o no, piensan más en mantener o alcanzar el poder, que en garantizar el futuro de este país y sus ciudadanos.

Con un gobierno que, obsesionado por mantener el crecimiento de la economía, por evitar protestas a corto plazo, nos va a llevar sin quererlo a unos conflictos laborales y económicos gravísimos y una oposición que parece frotarse las manos con estas perspectivas, en la convicción de que con ello acabarán con el partido en el gobierno y cuando consigan el poder, ellos que son tan listos, van a arreglarlo todo y conseguir cambiar los vicios y defectos de educación de los ciudadanos, que tanto han contribuido a implantar.

Los españoles no tenemos que temer a ningún enemigo externo, el enemigo peligroso está dentro y es como un cáncer, los políticos que nos gobiernan, su populismo e intereses partidistas y el régimen autonómico que terminará por consumirnos totalmente.

¡¡¡Que envidia de los alemanes, que en aras del bienestar del país son capaces de llegar a acuerdos de sostenibilidad entre ideologías totalmente diferentes pero que no han perdido el sentido común!!!