“Mi granito de arena: La reforma laboral” (Por José Antonio Virto)

miércoles, 15 septiembre , 2010 | Por | Categoria: Opinión

Nuevamente se vuelve a poner de manifiesto el viejo eslogan de “Spain is diferent” aunque en este caso no es para estar orgullosos de ello.

Me estoy refiriendo concretamente al hecho de que, según todos los analistas internacionales y muchos de los nacionales, este país tiene una estructura laboral muy poco o nada competitiva y su tasa de productividad necesita mejorar sensiblemente, amén de otros defectos no menos importantes.

A raíz de la crisis que estamos atravesando he oído en numerosas ocasiones que tenemos una estructura económica y productiva muy diferente de los países punteros de Europa y Norteamérica y así, mientras países como Alemania son capaces de generar puestos de trabajo aún con crecimiento ligeramente negativo, como se ha producido hace solo unos meses, en los que su tasa de crecimiento era del -0.3% del PIB, España es incapaz de crear un solo puesto de trabajo con crecimientos por debajo del +2.00% del PIB o incluso con tasas de crecimiento más altas. Por el contrario si mostramos una clara superioridad en lo que a destrucción de empleo se refiere

Los expertos lo ven muy claro pero a los menos expertos, o al menos a mí, me gustaría saber por qué se produce esta situación diferencial, cuáles son nuestras peculiaridades en lo que a estructura laboral y económica se refiere, y cuáles son los cambios que es necesario acometer para corregir esta anómala situación.

Ojala esté equivocado pero no puedo evitar el pensar que en este país, pese a lo que digan sus dirigentes, se piensa demasiado en las elecciones, y por supuesto se condiciona la actuación a los resultados que se quieren obtener de éstas, más que a lo que realmente conviene al país.

Así ocurre que ni unos ni otros presentan la realidad de nuestra estructura laboral y sus defectos con toda crudeza, y ello es así, en mi opinión, por qué en ese caso resultaría difícil de explicar la inhibición o pasividad a la hora de adoptar unas medidas de reforma, que en el caso del actual partido en el gobierno, temen perder aún más votos porque se contraponen a lo que habitualmente han defendido y en otros casos como el del principal partido de la oposición temen que ello pueda “espantar” a los votantes indecisos o descontentos con el gobierno. Si, además luego están otros partidos que o bien callan para poder subirse luego al carro que más les interese, o siguen anclados en ideas y modelos de no se sabe cuándo, o bien por otras razones que no importan demasiado pero que, en cualquier caso, no parecen tener una intención o voluntad clara de acometer el debate sobre el modelo en profundidad.

Yo desde aquí querría pedir a los expertos, por qué panfletistas y demagogos ya han hablado bastante, que explicasen de forma asequible para todos los ciudadanos, las razones y circunstancias a las que he hecho referencia más arriba y cuáles son los elementos necesitados de cambio y por qué.

Ello sin duda nos ayudaría a comprender, a los que así lo deseamos, cuáles son nuestras singularidades, y nos ayudaría también a valorar si la tan traída y llevada “Reforma laboral” recientemente aprobada, en primer lugar se puede considerar como tal y en segundo lugar acomete los cambios necesarios y si no es así poder reclamar con fundamento otras medidas que nos ayuden a los ciudadanos a “empujar” en la dirección correcta.

En este momento no basta con aprobar medidas que responden más a una imagen que a la obtención de unos resultados satisfactorios. No basta decir que “se ha intentado” hay que demostrar que “se ha conseguido”, o como se decía en los recientes mundiales de fútbol, “las finales no se juegan, ¡se ganan!”, lo demás es demagogia y panfletismo, que puede ser suficiente para los que no sienten la crisis en sus propias carnes porque tienen sus ingresos más o menos seguros, pero no para los millones de parados que no ven la luz del final del túnel y para los trabajadores que no ven una mejora y consolidación en la economía del país, a pesar de su esfuerzo.

Es posible que todavía no hayamos perdido el tren de la recuperación ni nos hayamos distanciado de forma irremediable de nuestros socios europeos, pero estamos corriendo cogidos al asa de la puerta y si no damos el salto necesario hasta el estribo, tendremos que soltarnos, lo queramos o no.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on Google+Email this to someone