Mientras los empleados denuncian el deterioro de un pilar en la dársena 2 y temen por la seguridad, el Ayuntamiento descarta daños estructurales y asegura que los técnicos ya estudian la incidencia.
La aparición de visibles grietas y desconchones en la base de uno de los pilares de la zona de andenes de la Estación de Autobuses de Teruel ha reabierto el debate sobre el estado de conservación de esta infraestructura clave para la ciudad. El incidente, localizado concretamente en el pilar del andén número 2, ha generado un clima de inquietud entre conductores y personal de la terminal, quienes advierten de un deterioro progresivo de las instalaciones.
Aunque desde la gerencia de la estación y el Ayuntamiento de Teruel (propietario del inmueble) se ha llamado a la calma descartando inicialmente riesgos graves, los trabajadores exigen soluciones definitivas para un edificio que acumula años de quejas por humedades y falta de mantenimiento.
«Inquietud» entre los conductores y parches estéticos
La alarma saltó a principios de semana cuando el material que recubre la columna se desprendió, dejando a la vista el deterioro. Según testimonios recogidos en la propia terminal, los empleados decidieron cubrir los desperfectos con cartones y papel por motivos estéticos, una solución precaria que evidencia el malestar de la plantilla.
Varios chóferes, que prefieren mantener el anonimato, han calificado la situación de «vergonzosa». «Hay inquietud», reconocía uno de los conductores.
El personal de mantenimiento también se ha sumado a las advertencias, recordando la gran afluencia de viajeros que soporta la terminal
La respuesta oficial: «No parece grave»
Frente a la alarma social, la respuesta institucional ha sido de prudencia. Jesús Artigot, concejal delegado de la estación de autobuses, confirmó que los técnicos municipales del Departamento de Arquitectura ya han inspeccionado la zona afectada.
«Harán su trabajo, lo solucionarán y ya está», afirmó el edil, quien quiso restar dramatismo a la situación asegurando que, tras una primera evaluación, «no parece que se trate de nada grave» ni de daños estructurales que comprometan la estabilidad del edificio.
Un edificio con 30 años de historia y problemas recurrentes
La Estación de Autobuses de Teruel no es nueva en cuanto a polémicas sobre su estado. Inaugurada el 23 de mayo de 1995, tras un proyecto que se dilató casi una década y obligó a trasladar el servicio temporalmente al Ensanche, la terminal se levanta sobre las laderas de la Ronda Ambeles.
A pesar de que el pasado mes de septiembre se realizó una inversión de 60.000 euros para reparar el tejado y atajar las goteras —un clamor histórico de los empresarios de la estación—, la humedad sigue siendo el talón de Aquiles de la infraestructura. Las manchas en las paredes y las filtraciones siguen presentes, alimentando la preocupación de quienes trabajan allí a diario, a la espera de que el informe técnico aclare el origen de las nuevas grietas.

«Inquietud» entre los conductores y parches estéticos




