Un total de dieciséis autores, entre los que destacan nombres propios como los de Jaime Siles, Juan Manuel Bonet, Gabriele Morelli, Elena Diego, Julio Neira, José Teruel, José Antonio González Fuentes, José Luis Bernal, Francisco Javier Díez de Revenga, Antonio Gallego o Juan Manuel Díaz de Guereñu, se dan cita en un cuidado sumario que contiene también varios textos del célebre autor santanderino hasta ahora nunca publicados. Un conjunto plural y diverso de estudios, análisis, testimonios y revelaciones que permiten una nueva aproximación a la vida y obra de Gerardo Diego más allá de las fronteras de las modas y los tópicos.
En opinión de Jaime Siles, que ejercerá de presentador del monográfico dedicado por TURIA a este santanderino universal, “tanto la poesía como la prosa de Gerardo Diego ofrecen al lector –y no digamos al investigador- numerosas y sabrosísimas sorpresas”. No podía ser de otra manera si tenemos en cuenta que Gerardo Diego renovó nuestra lírica y concibió la poesía como lo que es: “un único verso interminable”.
Además del protagonismo esencial de Gerardo Diego, este sumario de TURIA alcanza las 500 páginas y se abre con un interesante artículo sobre Menéndez Pelayo elaborado por Ramón Emilio Mandado. También se publica un certero estudio sobre la poesía de José Hierro y César Antonio Molina escribe con profundidad y sutileza acerca de “José Ángel Valente, diarista”. Cierra el apartado de “Letras” un didáctico trabajo de Beatriz Comella sobre “Juan Marsé: el cine en la literatura”.
Junto a estos contenidos, TURIA brinda un completo y atractivo catálogo de lecturas. No en
vano, además de las colaboraciones de los autores ya citados, las páginas de la revista se enriquecen con narraciones inéditas de Álvaro Pombo, Manuel Gutiérrez Aragón, Marcos Giralt Torrente y Joaquín Berges. O con poemas de Anne Sexton, Eloy Sánchez Rosillo, Pureza Canelo, Chantal Maillard, Agustín Fernández Mallo, José Luis Rey y Gabriel Sopeña.
Especialmente recomendables son las amplias entrevistas exclusivas que TURIA publica con Antonio Muñoz Molina (“Estamos viviendo momentos estimulantes y aterradores al mismo tiempo”) y con el arquitecto y pintor Juan Navarro Baldeweg (“La arquitectura debe proporcionar comodidad y libertad”).
Por último, esta entrega está ilustrada por Xesús Vázquez, artista gallego residente en Santander.
La revista cultural TURIA es una publicación cuatrimestral, editada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel, el Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón. Este número cuenta también con el patrocinio del Gobierno de Cantabria, del Ayuntamiento de Santander y de la Fundación Gerardo Diego.
LA POESÍA ABSOLUTA DE GERARDO DIEGO
Una valiosa y plural monografía de 170 páginas constituye el homenaje que TURIA dedica a Gerardo Diego. Al fin estamos en condiciones, como subraya Jaime Siles en el artículo que abre el dossier, de abarcar “la poliédrica personalidad, no siempre bien entendida, de Gerardo Diego, la naturaleza misma de su obra, su tan diverso modo de producirse y expresarse, sus distintas estéticas tan sucesivas como simultáneas, mantenidas a lo largo del tiempo”.
Afirma Siles que “el tiempo pone –impone- transparencia a las cosas, ilumina los corredores más oscuros y permite ver casi toda su realidad”. Así ocurre ahora con Gerardo Diego y su poesía absoluta. Una nueva y definitiva aproximación al personaje y a la obra es la que TURIA
ofrece a los lectores de nuestros días a través de un total de 16 escritores y estudiosos. Sin duda, un conjunto de textos que ayudan a conocer mejor tanto la vida ortodoxa de Diego como la heterodoxia de su obra.
José Luis Bernal, en su artículo “La militancia poética de Gerardo Diego en la posguerra”, nos recuerda que “hasta nuestros días, con valiosas excepciones, se ha mantenido una lectura tópica de Diego, cuya clave radica en comprender a medias los signos distintivos de su personalidad y en no ponderarlos adecuadamente en el complejo mapa poético de la posguerra española”. Y entre esas “singularidades inclasificables con que nos sorprende la obra y la vida de Gerardo Diego” se encuentra su perenne “militancia poética, obcecadamente poética, inocentemente poética, ajena a cualquier compromiso no poético”. Podría decirse, por tanto, que Diego encarnaría a la perfección el conocido lema o ideal juanramoniano concerniente a su “ética estética”.



