
Hace unos días tomé una de las decisiones más meditadas y difíciles de mi trayectoria profesional. Mi etapa al frente en la UNED ha estado profundamente marcada por el compromiso con la enseñanza superior, el servicio público y, sobre todo, por el cariño y la dedicación compartida hacia cada uno de los estudiantes que forman parte de nuestra gran familia académica.
El motivo de mi marcha responde a una nueva oportunidad profesional que se me ha presentado y que considero irrechazable para mi crecimiento y proyección profesional. Me incorporaré próximamente a la Consejería de Educación y Universidad de Valencia, un espacio desde el cual tendré la oportunidad de formarme y adquirir conocimientos punteros en el ámbito de la innovación educativa y universitaria.
Como turolense que soy, siento un profundo arraigo hacia Teruel, una provincia a la que estoy ligada por convicción y sentimiento, y por cuyo desarrollo, futuro y dinamización estaré siempre dispuesta a apostar y trabajar.
Considero que el talento y la formación deben tener un retorno directo en la sociedad que nos ha visto crecer, contribuyendo a generar valor, oportunidades y riqueza allí donde más necesario es.
Mi propósito fundamental en esta nueva andadura es absorber las mejores prácticas y metodologías innovadoras para, en un futuro, poder llevarlas a cabo en la provincia de Teruel. Contribuir al desarrollo y a la modernización educativa de Teruel es una ilusión que siempre he querido materializar, y esta nueva experiencia representa un paso clave para hacerlo posible.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a toda la comunidad de la UNED por el apoyo incondicional, el esfuerzo diario y la confianza que han depositado en mí durante todo este tiempo.
Han sido cuatro años muy fructíferos en los que la UNED ha llegado a cada rincón de nuestro territorio. Durante este tiempo, he podido comprobar que la comunidad universitaria es fundamental para que tenga vida tanto el Centro Asociado de Teruel como las aulas de extensión en Alcañiz y Calamocha. La comunidad universitaria es el pilar fundamental para que los estudios lleguen a todo el territorio; sin ellos no sería posible.
A nuestros estudiantes: Vosotros sois el corazón y la razón de ser de nuestra Universidad. Sois el motor que impulsa cada proyecto y la meta final de todo nuestro esfuerzo. Vuestro entusiasmo, compromiso y afán de superación son el motivo directo por el que trabajamos día a día. Todo el engranaje institucional cobra sentido únicamente cuando os acompañamos a cumplir vuestros objetivos académicos y personales.
Gracias a cada uno de vosotros por formar parte de este gran proyecto común y por consolidar la presencia de la UNED como un referente de educación, cercanía y desarrollo en todo el territorio turolense.
Asimismo, quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todo el patronato, cuyo compromiso hace posible la sostenibilidad de la UNED en Teruel: a la Excma. Diputación Provincial de Teruel, a los Ayuntamientos de Teruel, Alcañiz y Calamocha, al Gobierno de Aragón y a Caja Rural. Sin su respaldo institucional y económico, la presencia de nuestra Universidad en la provincia no sería una realidad.
Quiero dejar claro que esto no es una despedida definitiva, sino un hasta luego. La docencia y la universidad forman parte inseparable de mi ADN turolense, y seguiré vinculada a ellas de una u otra manera.
Aprovecho estas líneas para enviar un afectuoso saludo y una despedida cordial a toda la provincia de Teruel.
Atentamente,
La directora del Centro Asociado a la UNED de Teruel. Raquel Arribas Martínez.







