Para Jorge Azcón, todo parece tener la misma utilidad: servir al enfrentamiento con el Gobierno de España. Mientras tanto, la provincia de Teruel queda relegada a un segundo plano, convertida en poco más que un decorado sin protagonismo real en su acción política.
No deja de ser curioso (y aquí la ironía es inevitable) que Azcón sea el único presidente del Partido Popular que ha repetido en Aragón. Ni Santiago Lanzuela ni Luisa Fernanda Rudi lo lograron. Eso sí, convendría preguntarse en qué circunstancias ha repetido y a qué precio político. Porque su continuidad no se entiende sin una dependencia evidente de Vox, que ha pasado de ser socio incómodo a marcar la agenda. También en el medio rural, donde sus recetas suelen ser más ideológicas que útiles.
Desde el Nudo Mudéjar hasta las ayudas al funcionamiento, pasando por las infraestructuras, el presidente aragonés opta por una estrategia conocida: señalar los déficits del Gobierno central y evitar asumir sus propias responsabilidades. Y, sin embargo, hay algo que sí domina: el arte del anuncio. Él mismo lo dijo en su discurso: “90.000 millones de anuncios”. Una frase que hoy define perfectamente su propia gestión: todo son anuncios, pero tres años después la realidad sigue sin llegar a Teruel.
No aparece una apuesta clara por la industrialización de la Cuenca Minera de Andorra ni un proyecto sólido para la provincia. Tampoco hay rastro de iniciativas propias que podrían marcar la diferencia. El necesario desarrollo de la Ley de Dinamización del Medio Rural ha desaparecido del discurso, mientras los últimos datos negativos del paro en un contexto general de crecimiento evidencian que sus recetas de apoyo al emprendimiento y al desarrollo empresarial no funcionan.
En materia de carreteras, Azcón se limita a referirse a planes ya diseñados en la etapa del anterior Ejecutivo de Javier Lambán, sin aportar una hoja de ruta nueva. Resulta llamativo que el Gobierno de Aragón evite reconocer el papel del Estado en proyectos fundamentales. El Fondo de Inversiones de Teruel, financiado al 50% por el Ejecutivo central es clave para casi todo, pero lo utiliza más como arma política que como herramienta de cooperación.
Y cuando habla de cultura, Sijena porque confronta con Cataluña y Goya porque abrirá un museo en la Plaza del Pilar. ¿Dónde queda ahí la provincia de Teruel? ¿Qué ocurre con los muchos proyectos sociales y culturales que quieren germinar o están paralizados?.
Teruel no necesita confrontación continua ni mandamientos ideológicos que nada tienen que ver con nuestra realidad. Necesita gestión, compromiso y proyectos reales. Y hubiera ayudado, por cierto, que Azcón hubiera tenido en cuenta a esta provincia y al medio rural en la conformación de su nuevo gobierno. No lo ha hecho.








