
- La revista también descubre la experiencia como soldado del escritor Juan Bernier, miembro destacado del grupo Cántico, durante la guerra civil en Teruel
- 31 autores aragoneses participan en el nuevo número de la publicación, enriquecido con imágenes originales de la ilustradora zaragozana Marina Velasco
El nuevo número de Turia ofrece a los lectores, entre sus principales contenidos con protagonistas aragoneses, un interesante artículo elaborado por Andreu Navarra en el que se reivindica la valía e importancia de la obra ensayística del gran escritor altoaragonés Ramón J. Sender. Es un texto oportuno y valioso, máxime porque este 2026 se celebra el 125 aniversario de su nacimiento.
Con esta iniciativa, la revista se suma a las diversas actividades que están fomentando la lectura de la obra senderiana y, sobre todo, subraya la trascendencia de su labor en el ámbito del ensayo. Una tarea a menudo eclipsada o ensombrecida por la ingente y notable producción narrativa del autor de títulos inolvidables de nuestra literatura como “Réquiem por un campesino español”, “Imán” o Crónica del alba”.
Según afirma Andreu Navarra en Turia, “Sender escribió numerosos ensayos de enorme calidad, y el interés intrínseco de esos textos no debería permitir que quedaran infravalorados. Además, una ventaja a la hora de comentar cómo eran es el hecho de que escribiera ‘El ensayo como obra de arte’, incluido en ‘Ensayos del otro mundo’ (Barcelona, Destino, 1970), texto en el que el autor no solo se vincula voluntariamente a la tradición de Montaigne sino que también es capaz de insertarse en la veta anglosajona y captar el sentido de su época: “El ensayo es el género literario más próspero y original en los Estados Unidos. Lo era ya en el siglo pasado y en los años de fundación de la república.”
Otro de los artículos más relevantes del nuevo número de Turia es el que Francisco Lázaro Polo publica bajo el título de “Juan Bernier: un soldado en la guerra civil en Teruel”. Son páginas en las que se nos da noticia de los vínculos que el escritor cordobés Juan Bernier (1911–1989) tuvo con los episodios de la contienda bélica entre españoles que tuvieron lugar en nuestra provincia. Bernier, miembro fundador del grupo “Cántico” de Córdoba y uno de los referentes ineludibles en nuestra poesía de posguerra, narró en sus diarios esa experiencia traumática que supuso su estancia en una provincia en armas: “De la lectura del ‘Diario’ colegimos la honda huella que la Guerra Civil deja en el espíritu del poeta cordobés. Los muertos entran en su pensamiento y ya no salen de él. Cuando llega la paz, es otra persona, sometida al traumatismo terrible de los hechos pasados, que sucedieron en un tiempo de terror y de muerte, de ilusiones prestamente deshechas, a lo largo de tres años sin libertad sobre los campos libres y maravillosos de España”.
Con la publicación de los citados contenidos, en las secciones que específicamente se denominan “Sobre Aragón” y “Cuadernos Turolenses”, se cumple así una de las líneas de trabajo de la revista Turia. Una labor que le ha permitido convertirse en una plataforma idónea para la investigación y la divulgación. Tanto de los protagonistas como de los temas de interés histórico, literario, artístico y antropológico que, vinculados a Teruel y a Aragón, merecen conocerse más y mejor.
Por otra parte, y como es habitual, los autores y asuntos relacionados con Aragón gozan en Turia de un notable protagonismo. Un total de 31 creadores aragoneses o radicados aquí participan en las diez secciones de la revista con sus relatos, poemas, artículos, críticas de libros o ilustraciones. No en vano, a lo largo de estas más cuatro décadas de trayectoria, han sido múltiples las ocasiones en que la revista ha ejercido su labor de puente cultural entre el trabajo creativo, de investigación y divulgación de dichos autores y el realizado por los grandes nombres de la cultura universal.
Turia es una revista que tiene una versión en papel, de periodicidad cuatrimestral, y otra digital (web y Facebook) de difusión diaria y que cuenta con más de 16.000 seguidores. Está editada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel y en su patrocinio participan el Ayuntamiento de Teruel, el Gobierno de Aragón y la Caja Rural de Teruel. Este número ha sido posible gracias a la colaboración del Fondo Cultural de Austria, el Gobierno regional de Carintia y la Asociación Madrileña de Germanistas.

El ensayo como obra de arte: Ramón J. Sender
Dentro de la sección de Turia titulada “Sobre Aragón”, tiene cabida el artículo de Andreu Navarra, prestigioso escritor, filólogo e historiador barcelonés: ”Ramón J. Sender: teoría y práctica del ensayo”. Para Navarra, notable estudioso e investigador de nuestra literatura del siglo XX, Sender es un buen seguidor del más célebre e influyente ensayista del que ha tenido el pensamiento occidental: Montaigne. Con él, nos dirá Navarra en el texto que publica el nuevo número de la revista, compartió dos rasgos esenciales: “una conciencia especial de las dimensiones y los tonos propios del ensayo, así como un escepticismo moderado e individualista que le permitió tomar distancia respecto a todas las ideologías que defendió o le interesaron.
En ‘Toque de queda’, su suma de aforismos filosóficos, afirmaba: “Pertenezco a un partido que tiene un solo militante: Yo. Así y todo discrepo y lo traiciono muchas veces cada día”. Esa independencia personal, única fuente posible de coherencia y sinceridad, ya la había proclamado en un artículo publicado en La Libertad el 4 de abril de 1933: He podido vivir siempre de mi trabajo; no he necesitado empeñar mi independencia; en ninguna situación política he pedido a ningún amigo nada ni he aceptado sugestiones ni ofrecimientos. Ya sé que eso es un lujo. Puedo opinar libremente sobre lo humano y lo divino. Tengo treinta años, unos dos mil libros en mi biblioteca –adquiridos de uno en uno-, una máquina de escribir portátil, dos trajes usados, en cuyos bolsillos puede que haya veinte o treinta duros. Y eso es todo”.
Por otra parte, y en cuanto a sus modelos literarios, Andreu Navarra confirma en Turia que “Sender nunca dejó de valorar a Valle-Inclán como al único maestro capaz de vivir de un modo totalmente independiente respecto a los convencionalismos comerciales. A Baroja (que es obviamente su principal modelo narrativo) lo acusó de no haber estado a la altura de las aspiraciones políticas del pueblo republicano, pero a la vez lo disculpa por no haberlo hecho para conservar su independencia radical”.
También Sender puso a Cervantes y a Tirso de Molina como ejemplos de genios literarios con una personalidad discreta, modesta o gris. Su filiación antibohemia y contraria a la gestualidad romántica se describe en libros como “Ensayos del otro mundo”. En sus páginas elogia a Bertrand Russell y abomina de Ernest Hemingway. Concretamente, escribe: “El héroe de hoy no es el que se bate en duelo ni el que cruza a nado el Canal de la Mancha. Tampoco el que derriba desde un avión de caza tres aviones enemigos. Lo nuevo no llega a través de gestos o teatralidad, sino a través de verdades simples y palabras sinceras”.

Las experiencias bélicas del poeta Juan Bernier en Teruel
El escritor, y profesor de Lengua y Literatura en enseñanza secundaria hasta su jubilación, Francisco Lázaro Polo (Caminreal, Teruel, 1958) es un colaborador habitual en las páginas de Turia. Durante años, ha dado a conocer en la revista el resultado de su fértil y tenaz labor de investigación y divulgación sobre aquellos asuntos y protagonistas del ayer que merecían ser redescubiertos por los lectores de hoy. Buena prueba de ello son trabajos como los titulados: “Los Baroja y Teruel”, «Los ‘churros’ en la narrativa de Vicente Blasco Ibáñez», “Manuel Polo y Peyrolón: católico, carlista y costumbrista”, “Miguel Artigas: el vitalismo cultural de un gongorista turolense”, “El ‘Grand Tour’ de Jerónimo Lafuente”, “Cantos, himnos y trasfondos de la literatura celta turolense”, “Tres encuentros de santa Teresa de Jesús con Teruel” o “Recepciones cervantinas en Teruel”.
En el nuevo número de Turia, Lázaro Polo indaga y narra con detalle la vinculación del reconocido poeta cordobés Juan Bernier con distintos episodios de la guerra civil en Teruel. Todo ello aparece en su “Diario”. Son unas páginas que testimonian “la honda huella que la Guerra Civil deja en el espíritu del poeta cordobés. Los muertos entran en su pensamiento y ya no salen de él. Cuando llega la paz, es otra persona, sometida al traumatismo terrible de los hechos pasados, que sucedieron en un tiempo de terror y de muerte, de ilusiones prestamente deshechas, a lo largo de tres años sin libertad sobre los campos libres y maravillosos de España. Y, entre esos campos, las tierras turolenses”.
El estallido bélico de julio de 1936 truncó, como a tantos otros, los planes e ilusiones “de un joven de veinticinco años, que había participado en actividades sindicales, que soñaba con proyectos culturales y que tenía muchos amigos republicanos, lo que lo hacía sospechoso de cara a los rebeldes, en una ciudad como la suya en la que, desde el primer momento, había triunfado el golpe de estado. Por lo que no le queda otro remedio que alistarse en el bando nacional, no por convicciones políticas, sino para salvar su vida”.
Desde febrero de 1937 encontraremos a Bernier participando en el frente de Teruel. Unas experiencias que plasmará en su “Diario” y en las que aparecen localidades como Calamocha, Barrachina, Torrecilla del Rebollar, Vivel del Río. Son parajes en los que el poeta tiene que dormir, como el resto, “en la habitación enorme que forman las rocas con el cielo plomizo con estrellas perdidas. Sobre los cuerpos de los soldados, aire y viento huracanado, nieve y hielo. A veces sol; la temperatura a veinte grados bajo cero”.
La deriva de la guerra lo llevó más adelante a otros lugares de la provincia: Bueña, donde pasó la Semana Santa; Santa Eulalia del Campo, Gea de Albarracín, Bezas… Finalmente, al caer enfermo, lo trasladan en tren hasta Zaragoza y lo ingresan en un hospital. No siente miedo, sólo pena de morir. Pero lograría salvarse y partir con unos días de permiso a su tierra cordobesa. “Luego, marcha al frente de Cataluña. La guerra termina y llega el momento de su liberación. Ha escapado de tres años de suplicio, resignación y tristeza. En Melilla, se arrepiente de su fe en el ser humano, de su inocencia campesina. Ya es otra persona; y trata de convencerse de que no es ningún monstruo”.

Marina Velasco enriquece gráficamente la revista
Como es habitual, cada sumario de la revista Turia se enriquece gráficamente con el trabajo artístico de un creador. En esta ocasión, tanto la portada como las diez ilustraciones interiores son un homenaje a la escritora Ingeborg Bachman. Una tarea que ha sido realizada ex profeso y con brillantez por una de las nuevas y más notables ilustradoras españolas: Marina Velasco. Aunque actualmente reside en Madrid, esta zaragozana nacida en 1997, estudió la carrera de Biología y un máster del profesorado, y posteriormente cursó ilustración en la Escuela Artediez de Madrid.
Fue la ganadora de la edición XVI del prestigioso Premio Fnac-Salamandra Graphic (2022) con su primer cómic: “Que no se olvide”. Además de ilustradora, Marina es profesora de arte a varios niveles. Desde institutos públicos a cursos universitarios. Entiende su arte como una herramienta para cambiar el mundo, de ahí que sus imágenes giren en torno a temáticas afines: feminismo, ecología, derechos LGTB+… Por todo ello, y según ha reconocido, el encargo de ilustrar Turia fue una propuesta que le generó complicidad y que le ha permitido profundizar y disfrutar explorando la obra de Bachmann, una escritora que siempre denunció la violencia estructural contra las mujeres y que reivindicó su independencia frente los tópicos y consignas de una sociedad demasiado intransigente con la libertad de las creadoras.
31 autores aragoneses escriben en Turia
Cada nuevo sumario de Turia es un claro ejemplo de integración cultural de autores de diversas procedencias geográficas, estéticas, ideológicas y generacionales. Todo ello sin olvidar nunca el arraigo turolense/aragonés de esta revista. Buena prueba de esa filosofía de trabajo la constituyen los 31 autores aragoneses que publican textos inéditos en las distintas secciones del sumario del número de la revista que se distribuye este mes de junio de 2026.
Así, los lectores de Turia podrán disfrutar, en la sección dedicada a narrativa, un relato inédito de Carlos Castán, un escritor muy vinculado a Huesca y considerado por la crítica como uno de los mejores narradores de las letras españolas. También la revista publica a nuevas e interesantes voces aragonesas como Cristina Armunia Berges, periodista y escritora turolense radicada en Madrid.
En poesía, Turia da a conocer poemas inéditos de siete aragoneses: Adolfo Burriel, Enma Calvo Olloqui, Francisco López Serrano, Guillermo Marco Remón, María Martín Hernández, Angélica Morales y Ana Muñoz. Otra de las secciones habituales de la revista es “La isla”, que contiene fragmentos del diario de Raúl Carlos Maícas ilustrados por Isidro Ferrer.
El apartado dedicado al ensayo, el gestor cultural aragonés Juan J. Vázquez analiza la vigencia y el interés que posee el legado el legado de la célebre escritora británica Virginia Woolf (1882-1941) y del grupo de personalidades al que perteneció y que se denominó el Círculo de Bloomsbury. Se da continuidad así, y se brinda mayor visibilidad, a la iniciativa que durante el curso 2024-2025 llevó a cabo la galería-librería “La Casa Amarilla” de Zaragoza a dedicar su programación a mostrar la vigencia de la literatura y el pensamiento de Virginia Woolf, una de las autoras más leídas, traducidas y estudiadas del siglo XX. Todo ello desde la perspectiva que brindaba el centenario de la edición de “La señora Dalloway” (1925) una novela que inauguró una nueva forma de narrar en la literatura universal.
En la sección titulada “Sobre Aragón”, y como ya se ha dicho, Andreu Navarra revaloriza la producción ensayística de Ramón J. Sender. Mientras, y bajo el epígrafe denominado “Cuadernos turolenses”, describe el papel como soldado que tuvo el poeta cordobés Juan Bernier en la guerra civil en Teruel.
Por último, hay que subrayar la nutrida presencia de aragoneses en la sección “La Torre de Babel”. Es el apartado que Turia dedica a la crítica de libros, y en él se ofrecen cuidadas reseñas de libros de ficción, de no ficción y de poesía, tanto de autores españoles como de otros idiomas traducidos al español. La amplitud y calidad de esta sección han convertido a Turia en una de las revistas que más y mejor practican la crítica literaria entre las publicaciones y suplementos culturales de España.
En esta ocasión, ejercen como críticos, un total de 16 aragoneses o radicados aquí: José María Ariño Colás, Eva Cosculluela, Rafael Esteban Silvestre, Teresa Garbí, Daniel Gascón, José Giménez Corbatón, Octavio Gómez Milián, María Luisa Grau Tello, Juan Marqués, José Luis Melero, Agustín Pérez Leal, Alejandro Ratia, José Manuel Soriano, Enrique Villagrasa, Almudena Vidorreta y Jesús Villel.



