Una oreja, poco público y aburrimiento en el primer festejo de la feria

martes, 6 julio , 2010 | Por | Categoria: Especial VideoGalerias de fotos

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza consiguió en el primer toro de la tarde con el hierro de Los Espartales la única oreja del festejo que abrió la Feria del Ángel y que sirvió para conmemorar el 75 aniversario de la plaza. Un aniversario triste ya que no hubo ninguna celebración especial si exceptuamos la entrega de unas réplicas de cerámica de la puerta grande de la plaza de toros, entregadas por el alcalde de la ciudad Miguel Ferrer y del concejal de Fiestas José Antonio Esteban a los dos toreros y al rejoneador que actuaron en este festejo . También José Julio Torres recibió otra como reconocimiento a su labor en la restauración de la plaza de toros.

El poco público que asistió a este festejo se aburrió soberanamente por mal juego de algunos de los toros lidiados, sobre todo los de la ganadería de Vellosino que fueron estoqueados por Miguel Abellán y Alejandro Talavante. Los dos lidiados en rejones pertenecieron a la ganadería de Los Espartales. El primero fue bueno , aunque algo flojo y el segundo manso y descastado. El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza estuvo discreto en este último, aunque le cortó una oreja, seguramente como premio a su actuación en el toro anterior al que pincho perdiendo así los trofeos.

Miguel Abellán realizó una buena e interesante faena en el primero de su lote, un toro noble y repetidor que pecó de falta de fuerza por lo que a la faena le faltó ese punto de interés. Dos de las series ejecutadas con la mano derecha tuvieron profundidad y de las manos de Abellán salió lo más interesante de una tarde de por sí ya algo falta de interés. Lo pincho y perdió la oreja que ya tenía ganada, saliendo a saludar al tercio.

Repitió el saludo en el segundo de su lote en el que recibió un aviso al alargar en demasía la faena y también por su fallo nuevamente con los aceros.

De Alejandro Talavante poco hay que decir, lo mismo que dijo él en una actuación, o mejor dicho dos, porque en ninguno de sus dos toros hizo nada que nos quedará en el recuerdo. En el primero de su lote, anduvo por allí sin saber lo que hacer. Estaba como ausente y como si aquello no fuera con él. Se guardó silencio cuando terminó con el flojo y descastado animal. En el último de la tarde lo intentó , pero el toro se rajó a mitad de la faena y entre esto y las pocas ganas del torero en sacar algo de provecho la cosa termino sin ningún interés, volviendose a guardas silencio para el torero.

Y esto fue todo lo ocurrido en este primer festejo de la Feria, como verán poquita cosa, y mucho aburrimiento.

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