El día después del 8-F deja las cartas sobre la mesa: Jorge Azcón defiende su legitimidad para gobernar pese a perder dos escaños, mientras Vox avisa de que esta vez «no valen PowerPoints de 30 páginas» y exigen gestionar áreas clave.
La resaca electoral del 8 de febrero ha dado paso inmediato a la calculadora. Jorge Azcón, presidente en funciones y ganador de los comicios, ha viajado este lunes a Madrid reivindicando su derecho a seguir en el Pignatelli, pero la realidad aritmética le obliga a mirar a su derecha. Vox, que ha duplicado su representación en las Cortes de Aragón logrando 14 diputados y siendo la fuerza más votada en 39 municipios de la comunidad (incluyendo localidades turolenses y zaragozanas), ya ha puesto precio a su apoyo: quieren entrar en el Gobierno, pero no de cualquier manera.
Azcón: Presión y calendario hasta el 3 de mayo
El líder del PP aragonés ha evitado la autocrítica tras perder dos diputados respecto a la anterior legislatura. Azcón achaca el crecimiento de Vox a «un debate nacional que excede a la comunidad» y lanza la pelota al tejado de los de Abascal con una pregunta directa: «¿Están dispuestos a asumir responsabilidades?».
El calendario corre. Azcón tiene hasta el 3 de mayo para lograr su investidura. Si no hay acuerdo, los aragoneses volverían a las urnas. Su estrategia pasa por:
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Defender que «las cosas se han hecho bien» durante sus dos años y medio de gestión.
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Negociar sobre la base de las competencias autonómicas y el cumplimiento de la legalidad.
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Apelar al «mínimo común» para tejer una coalición, recordando que ya gobernaron juntos el primer año de mandato antes de la ruptura de 2024.
Las condiciones de Vox: «Se acabó el cheque en blanco»
Desde la sede nacional de Vox, el mensaje para Aragón ha sido cristalino. Su portavoz, José Antonio Fúster, ha advertido que el apoyo de sus 14 diputados —con Alejandro Nolasco a la cabeza en Aragón— será mucho más caro que en 2023. No se conforman con cargos institucionales; quieren gestión ejecutiva.
Las exigencias de Vox para sentarse a negociar «mañana mismo» son:
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Vicepresidencia y Consejerías: Exigen carteras con «estructura y presupuesto». Quieren capacidad real para ejecutar políticas.
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Revisión total del Presupuesto: Fúster ha sido gráfico: «Esta vez no van a valer 30 páginas de un PowerPoint; nos sentaremos y negociaremos los 5.000 folios del presupuesto».
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Políticas concretas: Denuncia del pacto verde, control de la inmigración ilegal, fomento de la industria y bajada de impuestos.
Un escenario complejo para la gobernabilidad
La situación coloca a Aragón en el epicentro de la política nacional. Mientras Azcón pide «arremangarse y currar», Vox responde que el poder «solo tiene sentido si sirve para cambiar las cosas».
La formación verde asegura que fueron expulsados del anterior gobierno «cuando el PP decidió incumplir los pactos» y ahora regresan con una posición de fuerza duplicada en las urnas. La negociación por la DGA promete ser larga y tensa, con el presupuesto de la comunidad y la gestión de servicios clave para la provincia de Teruel en el centro del debate.







