Hay fechas que se anotan en la agenda, y luego están esas que se llevan marcadas a fuego en el calendario y en el alma. Teruel ha despertado hoy con ese cosquilleo inconfundible que anuncia que la espera ha terminado: La Vaquilla del Ángel ya está aquí.
Teruel vuelve a transformarse en un mar de blanco, salpicado por el rojo pasión de los pañuelicos que pronto anudarán al cuello miles de turolenses y visitantes. Es el momento en que la historia de la ciudad y el sentir de su gente se fusionan en una sola voz.
La jornada de hoy marca el inicio de una vivencia colectiva donde la hospitalidad turolense muestra su mejor cara. Las peñas abren sus puertas, la música no dará tregua y la devoción por la tradición volverá a demostrar que la verdadera magia de La Vaquilla no reside únicamente en sus actos, sino en la energía inolvidable que solo Teruel sabe contagiar.







