San Blas, Villaspesa y Castralvo, los barrios beneficiados por el “boom” de la construcción

viernes, 14 marzo , 2014 | Por | Categoria: Actualidad Local

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En la provincia de Teruel hay 35 municipios cuya población supera los 600 vecinos. Y también un barrio, el de San Blas, en la capital. Éste y Castralvo, gracias al “boom” de la construcción de los primeros años del siglo, han doblado, y más, su población respecto al año 2000. En términos absolutos, son San Blas y Villaspesa los dos barrios de la provincia que más vecinos han ganado desde dicho año hasta el último censo del 2013, lo cual les ha permitido desplazar a Puigmoreno (Alcañiz) y La Estación (La Puebla de Híjar) como los barrios más importantes de la geografía turolense.

Al iniciarse el milenio, ninguna pedanía de la provincia contaba con más de 400 vecinos, marcando el máximo con 372 Puigmoreno, seguido de La Estación, Villaspesa y San Blas. Actualmente estas cuatro pedanías ostentan el orden inverso en cuanto a número de habitantes, según el Nomenclátor de los núcleos de población recientemente divulgado por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Desde el año 2000, han ganado más de cien habitantes tres barrios, todos de la capital: San Blas (335), Villaspesa (221) y Castralvo (134). A mucha distancia figuran Los Cerezos (Manzanera, 68) y Venta del Aire (Albentosa, 32), seguido de cerca de otro barrio de Teruel ciudad, Concud (31). Ocho de las diez pedanías de la capital se encuentran entre las 36 que han ganado población desde el año 2000, las excepciones son El Campillo (-6) y Villalba Baja (-24).

De los 108 barrios de la provincia que actualmente cuentan con algún vecino censado, hay cuatro que estaban despoblados el último año del siglo pasado pero no en la actualidad. La Artiga (Olba) y La Algecira (Castellote) que tienen tres habitantes, así como Caballero y La Fuenseca (ambos en San Agustín), con un solitario representante.

 

Calamocha, cruz de la moneda

 

Si el auge de la construcción ha hecho crecer a los barrios de Teruel, no ha alcanzado a los de Calamocha, la mayoría de los cuáles han sufrido fuertes pérdidas en los últimos trece años. Tiene diez, como la capital, pero solo dos, Valverde y Villarejo de los Olmos, han ganado vecinos, tres en ambos casos.

El “ranking” de las pérdidas está encabezado por un barrio de dicha villa, El Poyo del Cid, con 55 habitantes menos; siguen Sierra Menera (Ojos Negros, -54) y Valmuel (Alcañiz, -52), y a continuación van cuatro pedanías calamochinas: Luco de Jiloca (-48), Lechago (- 46), Navarrete del Río (-41) y Cutanda (-39).

Hemos visto que hay cuatro barrios que tienen población cuando estaban vacíos el año 2000, lo contrario ha ocurrido con cinco que hoy están despoblados. Tres que contaban con dos habitantes, Paraíso Bajo (Manzanera), Poviles (San Agustín) y El Campo (Villel), y dos que tenían uno: El Paul (Manzanera) y La Civera (Olba).

 

Los barrios que no fueron municipios tienen mejor salud

 

Llama la atención que ninguno de los cuatro barrios más poblados de la provincia fue municipio anexionado en su día a otro más grande. San Blas y Villaspesa son las únicas pedanías de la capital –junto a la desaparecida Gasconilla- que nunca fueron pueblos independientes en el pasado. La Estación de la Puebla de Híjar surgió con la llegada del ferrocarril a dicha localidad, que se inauguró a finales de mayo de 1879, y Puigmoreno nació en los años 50 como poblado de colonización con el nombre de “Campillo de Franco”, así como el otro barrio de Alcañiz, Valmuel, cuyo nombre previsto inicialmente era el de “Alpeñés del Caudillo”.

Curioso resulta, por último, el caso de Godos, que aunque es un barrio de Torrecilla de Rebollar tiene más habitantes que el pueblo al que se anexionó, 73 frente a 69, Cuatro más, exactamente los mismos que en el año 2000, pues contaban con 85 y 91 respectivamente.

 

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